En esta Sevilla nuestra tan aficionada a la croqueta, paseada por señorita de amplia sonrisa y cola alta en bandeja de lito blanco, lo habitual es tener al menos un evento todas las tardes de lunes a jueves. Media horita corta de fotos, apretones de manos, caras conocidas, aunque no sepas muy bien de qué, aplausos machirulos a la espalda del muy conocido o alto cargo en cuyo círculo te mueres por entrar, mucha ceja levantada y paseo entre la muchedumbre para dejarse ver. Después te entretienes con el móvil otra horita larga mientras te sueltan los discursos de rigor, y ala, a la croqueta otro día más, que hoy también nos vamos cenados a casa.
La croqueta está tan institucionalizada que casi podemos asemejarla al calendario de fiestas mayores de la ciudad. En octubre esperamos la invitación al Palacio Yanduri, para ver a Pepe Joly entregar el Premio Innovación Agroalimentaria del Santander, en mayo el Corte Inglés te invita a los Reales Alcázares para los Premios Taurinos, en julio catering de lujo en el Alfonso para la presentación del Anuario Joly. Que, por cierto, parece que Pepe está más tiempo en los salones de los hoteles que en el despacho. Y así nos pasamos todo el año, entre croqueta y croqueta, esperando las invitaciones que ya sabemos que van a llegar. Pero hay una cita, aunque igual de recurrente, que en febrero marca la diferencia. Es la entrega del premio “Homenaje a las Víctimas del Terrorismo Ascensión García Ortiz”, que organiza el Grupo Municipal de VOX de Mairena del Aljarafe y que entrega Rafael García Ortiz, víctima del terrorismo y hermano de quien da nombre al galardón.
El acto se organiza en un pequeño hotel del Aljarafe sin grandes aspiraciones, ni pantalla gigante, ni azafatas repeinadas acreditándote y cortito de croquetas. Pero eso sí, colmado de emociones, con mucho pañuelo de papel entrando y saliendo de los bolsos de las señoras. No hay un solo año, de los 5 que hace ya que Juan Miguel Espinar creó con el mayor de los aciertos este premio, que no nos embargue la emoción a todos los presentes. Ni chicarrón norteño por grande que sea, que no suelte el lagrimón mirando al techo del pequeño salón donde nos congregamos. El misterio no es otro que el cariño y la devoción que inspiran a Juanmi y Rafa año tras año. Poco figureo y mucha gente de verdad, de los que aprietan los ojos cuando te parten la espalda en el saludo. Sinceramente, un acto al que realmente merece la pena acudir y no a por la croqueta precisamente.
Este año el premio lo ha recibido la Asociación Ignacio Echeverría, El Héroe del patinete. Sus padres, que recogían el galardón, tuvieron que declinar en Sergio Garrudo, vicepresidente de la asociación, en el último momento por un imprevisto médico, la edad ya es un impedimento físico para ellos. Mandaron un mensaje, en forma de audio, agradeciendo el galardón y disculpando mucho más allá de lo necesario su falta. En estas cosas te das cuenta de donde vienen los hijos, de padres, que graban sus valores en la piedra de sus hijos y allí quedan escritos para siempre. Si en algún caso queda patente este silogismo es en Ignacio. Mientras nos describían como aconteció la barbarie y las narraciones de los testigos y amigos presentes aquel día, nos dábamos cuenta de que el acto de Ignacio no es natural. Pues lo natural es protegerte, el instinto lucha contra el intelecto y te hace refugiarte para salvaguardar tu vida. Que era lo que hacían todos. Mientras, Ignacio soltó su bicicleta, extrajo su monopatín de la mochila y se lanzó contra el mayor de los locos, el islamista que mata para morir por salvar su alma. Cuando el salafista acuchillaba a una mujer, Ignacio se interpuso monopatín en mano, lo suficiente para recibir dos puñaladas mortales y dar tiempo a varias personas a ponerse a salvo. Eso es una heroicidad, y no está en manos de cualquiera acometerla. Solo en las de aquellos que tienen grabado en piedra los más altos valores, aquellos que son capaces de entregar su vida para proteger al prójimo. Aquellos héroes que merecieron habitar el Olimpo y permanecer para siempre en las estelas talladas de nuestro recuerdo.
Gracias Ignacio por tu ejemplo de vida y gracias Juanmi y Rafa por mantenerlo en nuestro recuerdo para siempre.






5 Comments
Emotivo artículo, la única pega es que me han entrado unas ganas terribles de cenar croquetas. Bravo Raúl Morales.
Muchas gracias
Muchas gracias por tus consideraciones con Ignacio
En absoluto, gracias a Ignacio por su persona y su ejemplo de vida
No hay nada mas que añadir .
Solo agradecer y animar a Juan Miguel y Rafael que sigan con su empeño de no olvidar a las víctimas de la barbarie y rendir sentido y verdadero homenaje a la valentia y el coraje de los que miran de frente a la adversidad.
Ni olvido ni perdono