Cuenta Daniel Lacalle que en 2012 los españoles trabajábamos 125 días íntegramente para dárselo al Estado (Estafo es la versión fiscal), es decir, algo más de cuatro meses cada año se los comía el aparato burocrático.
Cuando llegó esta ola maldita de pasteleos políticos para conformar el magma social comunista amalgamado con nacionalistas filoterroristas y golpistas (muchos por entonces pensaban erróneamente que el problema era por culpa del bipartidismo y ya parecen haber remitido en el diagnóstico) estábamos ya en 178 días de media trabajando para ellos (¡casi, casi la mitad de todo lo trabajado en un año se lo llevaban ellos).
A día de hoy, la cifra sigue creciendo y son ya 210 días por año los que le entregamos del fruto de nuestros esfuerzos y tribulaciones al aparato político de una banda de sátrapas que lo gastan en lo que les da la gana, como se repartieron los centuriones romanos el mermado botín de una túnica ensangrentada: o sea, siete meses justos, desde el 1 de enero y hasta el 29 de julio de cada año, todos los españoles entregamos nuestro sudor a este esclavismo de siervos de la gleba al cacique feudal del castillo, lo cual ni siquiera así expresa bien en qué consiste, porque hay casi 14 millones de personas recibiendo paguitas de ese Estado y eso significa que, repartidos en la media, a los que cotizan los sangran en una cuantía aún mayor para suplir al resto.
Y aun así, la izquierda sigue clamando por quedarse con más dinero tuyo; el presidente sátrapa que gobierna a base de reales decreto como un tirano (es el presidente que mayor número de reales decreto ha empleado a lo largo de nuestra Historia y se quejaba de lo que hacían los anteriores) aboga por el latrocinio predicando que es peligroso decir que el dinero está mejor en el bolsillo de los contribuyentes; sus secuaces y corifeos, que antes perjuraban repetidas veces que no se subirían los impuestos a la clase media y trabajadora, desvían la atención con sus discursos de odio y de ricofobia o simplemente proclaman ahora su demagogia de que lo hacen para que existan servicios públicos…
Recuerda: el esfuerzo de siete meses entregado por la fuerza íntegramente a esa banda de indocumentados que desean llevarnos a la máxima pobreza mientras ellos cobran de ese dinero que nos esquilman. Y no hay más.
He dicho.





