
En defensa de su dama
un duelista enamorado
sale al campo del honor
a enfrentarse al que ha retado.
Cuenta los pasos… ¡dispara!
quedando más que asombrado:
El enemigo no cae,
frente a él sigue en su estado
mirándole fijamente
sin haberle disparado:
– CuidÁte de tu mujer
(le dice el muy descarado)
– ché; no le des a cargar
tus pistolas a Bolaños
porque no tiene ni idea
por niñato y atontado.
Y Albares, ese mucamo
atorrante y agachado
no lo mandés de padrino
que de servicial que es,
es un zote despistado.
Vos defendés una «mina»
de oro falsificado.
¡Quien no sabe disparar
que deje su colt guardado
y es que con fango y sin plomo;
traes tu pistolón cargado!





