El retraso fue real en la carrera oficial. Panaderos rizó el rizo una vez más
El Miércoles Santo es sinónimo de Cruz en Sevilla. En sus pasos la llevan la mayoría de las cofradías. Y no precisamente se entendió su significado. Un año más el retraso en carrera oficial estuvo asegurado. Cuarenta minutos de retraso… poco más que añadir. Algunas hermandades deben corregir el camino a seguir. Y no es cuestión de culpables declarar. En esta profesión la verdad hay que contar.
Entrando en materia por orden quiero empezar. Hacia la calle Feria mi sendero me lleva al andar. Cuánto ha llovido en esta pequeña hermandad. En vísperas de dolores causabas furor. Tras varios años ese dolor lo has convertido en que la ciudad sepa cuál es tu intención. Sevilla tiene que rendirse a aquellas que invierten de verdad en devoción.
Igual que ocurriera antaño desde Nervión. Desde la Gran Plaza, capirotes negros y capas blancas buscan el centro a compás de marchas de banda gaditana. Largas colas de nazarenos y en campana fuiste puntual. Que regalo en un día en el que la hora brillo por su ausencia. Gracias por ser ejemplo de hermandad. Y gracias Dios mío porque tu sed durante el camino a todos sacia. Porque esta cofradía es consolación del débil. La mirada azulada de su madre, no sólo es única, sino que no engaña.
Detrás, presentado al pueblo por Dos Hermanas, transcurriría otra de las esencias de nuestra Semana Santa. Ejemplo también de refugio y superación. Siendo una cruz de mayo inició el camino a la pasión. Estampas grabas desde Mateos Gago en nuestro corazón. Éste anida en un barrio que reproduce cada año una misma función: ser testigo en Sevilla de que la fe siempre es progresión.
Detengámonos un segundo siempre se dice entre amigos cuando el día se adentra en la tarde. “Vayamos a La Lanzada”, insistían. Qué encanto tendrá ese caballo para que todos quieran verlo salir. La plaza de San Martín, por pequeña que sea, hace grande a un Cristo que imponencia en su paso refleja. Más todavía su señora. La tarde afronta su buen fin cuando a ese palio, en el Duque, Madre Hiniesta le tocan.
El camino se vuelve loco. De un lado a otro nos lleva. Sin duda alguna, a San Pedro el sendero más íntimo del día espera. Allí no hay follones ni música marrullera. Simplemente el deleite del amor que un Cristo en su cruz demuestra. Querida madre de Dios, llévanos entre bambalinas de palmas para apreciar tu belleza. Tus marchas fúnebres no impiden que tu trayectoria sea menos esbelta.
La jornada avanza, con parones, con templanza. El duque abarrotado, los nazarenos avanzan. No importa el retraso que este crucificado tiene un buen fin. El barrio de San Lorenzo, una jornada más, sus puertas vuelve abrir. La gente espera en cada bar. No es para menos. Vamos tarde y ya es hora de cenar. Eso sí. El respeto hasta el final. Luces apagadas en cada bar. La crucifixión deja en el barrio gran sabor. Con o sin figuras. Esta imagen merece una oración. No toquen las palmas. La reina de San Antonio ya recibe esa denominación. Qué hermosura cuando tus bambalinas mueven ángeles. Los vecinos no quisieron perderse la ocasión.
Igual ocurrió con la entrada en San Vicente. Siete palabras, cuánto sabor. Lástima que el público no entienda de este amor. Un afecto más allá de la pasión. Déjanos escuchar tus palabras, Padre. Los cristianos queremos cumplir con tu misión. Disculpa a los que no entiendan tu humildad y sencillez. Más allá de la desgraciada pobreza, Misericordia y Cabeza, admiración debes tener. No por las riquezas reside la grandeza. El valor ante la adversidad es de auténtica realeza.
No lo es cuando tu sentido en la muchedumbre se pierde. Todos los años igual. En Orfila no te merecen. Porque Lastrucci no te esculpió para que la plebe te insulte. ¿De veras es necesaria tanta recreación? Ayer tus costaleros, en la misma puerta, rompieron tu olivo. Señal más que evidente de que hay que cambiar la visión. Sevilla te prende entre un exceso de clamor. Con el palio la cara es opuesta. ¿Por qué será? Parece que el jolgorio se duerme cuando Judas a Jesús vende. ¿No es suficiente para empezar a tener un poquito de pudor? El Salvador fue estrella sublime entre tanto alborotador.
La jornada afronta su conclusión. Ambiente baratillero. Qué podría haber mejor. Esperemos que el retraso no se convierta en obsesión. Ten piedad señor de aquellos que pecan de falta de empatía. Los errores hay que reconocer con valentía. Porque ellas proclaman amor por donde van. ¿No lo veis? Tanto Caridad como Piedad. Qué rosas más puras florecen en el Arenal. Precioso el detalle de tener presente a un pez que nos espera en el más allá.
Sevilla se transforma desde ahora hasta el final. Queda poco para despertarnos del sueño celestial. Ahora la meteorología puede cambiar. Que sea lo que tú quieras, hágase tu voluntad.





