La fotografía no puede ser más descriptiva de los deseos del comercio sevillano para el 2021, a punto de comenzar en horas. Ya no se trata sólo de esperar un próspero año nuevo, sino de que llegue un “próspero mundo nuevo”, el mundo sin pandemia, el planeta que haya superado esta dura etapa histórica que, cómo no y también en Sevilla, ha dejado sus graves lesiones económicas -además de sanitarias, por supuesto- en la vida de la ciudad.

Foto: Beatriz Galiano
La imagen que ofrece nuestro periódico está tomada en el escaparate de una tienda de la calle Sierpes. Es todo un testimonio del ánimo general del comercio sevillano, castigado de manera gravísima por las consecuencias sanitarias de la pandemia. Primero por el largo periplo del primer estado de alarma decretado por el Gobierno central, que comprendió entre sus duras medidas la del confinamiento domiciliario. Y después, también por las sucesivas etapas de restricciones de aforo y las limitaciones horarias a las aperturas comerciales.
Los estragos no se hicieron esperar: cientos de locales cerrados, temporal o definitivamente, siendo estos últimos casos los más lamentables, porque se trata de unos comercios sevillanos que nunca más levantarán sus persianas, que jamás volverán a formar parte de la fisonomía y hasta de las necesidades de los ciudadanos.
Las pérdidas han sido cuantiosas, con elevados porcentajes en la caída de ventas, difícilmente compensables con las actuales compras de Navidad. El comercio sevillano hubo de ofrecerse casi a precio de saldo y retales ante una clientela igualmente debilitada en su economía doméstica por quedarse en paro en tantos supuestos. Los escaparates recurrieron constantemente al reclamo de llamativas rebajas, hasta al 70% e incluso el 80%, con tal de librarse de un naufragio definitivo.
Ni el puntual y tradicional black friday fue una ocasión propicia para suavizar los efectos implacables de los cierres comerciales y las limitaciones de las medidas decretadas para los establecimientos públicos. Fue el peor y menos eficaz black friday que se haya conocido en España desde su implantación hace unos años, una estrategia comercial made in Estados Unidos.
Los deseos de ese céntrico escaparate de Sevilla, en plena calle Sierpes, vienen a recoger el conjunto de las esperanzas del comercio sevillano, que de una forma tan gráfica y “redonda” espera la llegada de aquello que ahora, como un tesoro a recuperar, llamamos no ya la “nueva normalidad”, sino la “normalidad”, ese estado de vida en el que un día habitamos y queremos volver a habitar.




