Ya hubieran querido Salvador Dalí o Miró figurar en la historia del arte pictórico como los autores de estas magníficas pinturas al fresco hechas sobre las tapias y puertas que circundan el colegio que da título al artículo. Pinturas de una calidad indiscutible, que le otorgan a este centro de enseñanza una categoría de especial relevancia dentro de lo que es el sistema educativo que se viene aplicando en nuestra ciudad.
Se acerquen ustedes por los aledaños del San José Obrero y podrán admirar con todo lujo de detalles, tanto la policromía como las pinceladas exquisitas con que está realizada la obra. Es una auténtica obra de arte, no cabe duda. Y como tal, debería conservarse por los siglos de los siglos, para que sirviera de profundo estudio y aprendizaje de las futuras generaciones y, quién sabe, de otras civilizaciones distintas a la nuestra.
En esta magistral exposición artística se puede observar la huella dejada por creadores de otros países del planeta, seguramente para darnos a entender que lo de la multiculturalidad ya era un hecho tangible en tiempos remotos y que en las circunstancias actuales forma parte del pan nuestro de cada día. Resulta impresionante ver cómo algunos de estos artistas quisieron dejar su impronta con una visibilidad extrema.
Hombre, yo supongo que en los demás liceos de Sevilla esta representación cuasi primitiva tendrá también su debido protagonismo. Así que este humilde ciudadano de a pie recomendaría al titular de la Delegación Territorial de Desarrollo Educativo y Formación Profesional y de Universidad, Investigación e Innovación en Sevilla; a la titular de la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de la Junta de Andalucía; y vamos a meter de paso al inquilino de la Plaza Nueva; que no se les ocurra mover un sólo dedo a fin de que se borre y destruya este descomunal patrimonio decorativo, porque eso, para el turismo, sería un desastre de imprevisibles consecuencias.





