El Cachorro en Roma (III): Momentos en San Pedro y la procesión fallida
¿El Papa rezó ante las imágenes? Unos se lo creen, otros no...
El Cachorro y la Esperanza estuvieron expuestos a la veneración de los fieles en la capilla de la Presentación de la basílica de San Pedro del 14 al 16 de mayo, aunque fue este último día, viernes, el que vio a más personas pasar ante las dos imágenes. Lógico si tenemos en cuenta que a las diez de la mañana fue la misa oficiada por el Arzobispo de Sevilla, José Ángel Sainz Meneses, que las dos hermandades realizaron su peregrinación hasta la Puerta Santa para ganar el Jubileo y que la inmensa mayoría de los devotos que debían llegar desde Sevilla y desde Málaga lo hicieron ese mismo día o en las horas previas.
Al final de la misa, en los alrededores de la capilla de la Presentación se hablaba español con acento andaluz y cuando algún extranjero se acercaba, atraído por la curiosidad de ver tanta gente allí, entendía mínimamente algo cuando se le decía “Andalusian Holly Week”. Las imágenes andaluzas se quedaban pequeñas en la inmensidad de la basílica, aunque hubo grupos de peregrinos que habían atravesado la Puerta Santa uniformados con camisetas que se acercaban y, cuando se topaban con el Cachorro, se arrodillaban a rezar.
Y es que la basílica vaticana es un auténtico museo de obras de arte, pero relacionadas la mayoría con las figuras de los papas y sólo tiene un crucificado, que se encuentra prácticamente oculto en la capilla del Santísimo Sacramento.
Las dos cofradías organizaron turnos de escolta para que las imágenes nunca estuvieran solas y los miembros de la de Málaga confraternizaban con todo el que se acercaba, contando la historia de la Virgen y entregando estampas con un código QR que enlaza a la descripción de la imagen en su web.
Entre las visitas, los alcaldes y varios concejales de Sevilla y Málaga, la embajadora de España ante la Santa Sede, Isabel Celaá, representantes de la Junta de Andalucía… Muchos políticos.
¿El recién elegido Papa? No estuvo durante el tiempo de la veneración pública de las imágenes y sólo hay dos cosas ciertas: Una, que la “coordinadora” cofrade malagueña Paloma Saborido dijo en 101 TV Málaga que Monseñor Rino Fisichella, pro prefecto del dicasterio para la Evangelización y responsable del Jubileo, le había dicho que León XIV estuvo orando ante ellas de forma privada con la basílica cerrada al público en la noche del jueves. Y la otra, que hay quien se lo cree y hay quien no se lo cree. Unos porque ¿por qué no? Y los otros por haber vivido cómo la curia ha pasado por completo de este acontecimiento.
A media tarde del día 16 las dos imágenes debían abandonar San Pedro e ir a la carpa y en esta ocasión sí lo hicieron con cierta solemnidad, portadas por sus hermanos, con rezos y un mínimo aire de traslado.
De la procesión poco hay que contar que no se sepa ya o no se haya visto a través de las magníficas imágenes ofrecidas por Canal Sur Televisión.
Tal vez recordar que el plan inicial (minuto 11:35) era que la procesión transcurriera por la espectacular Vía Imperial, la que atraviesa el foro romano desde la plaza Venecia hasta el Coliseo y, sin embargo, se cambió para rodear el Circo Máximo, que por mucho aire de antigüedad que tenga, que lo tiene, no deja de ser dos terraplenes ajardinados. Es posible que las obras que se realizan en la zona (metro y diversas infraestructuras) propiciaran ese cambio.
El montaje de las vallas convirtiendo el recorrido en un desfiladero no fue algo digno de aplauso, un exceso de celo. Entre otras cosas porque acudió muy poca gente a presenciar la procesión, prácticamente los malagueños, sevillanos, leoneses y sicilianos desplazados. Nunca hubo aglomeraciones ni bullas, el ir y venir de un punto a otro del recorrido era fácil y la concentración, lógicamente, fue alrededor de las imágenes mientras estas andaban y en ningún momento peligrosa. Sólo había una zona aforada, es decir, con el acceso de público restringido: la vía Claudia, donde estaban las carpas y donde se organizaría y se recogería la procesión al completo. Como si en Sevilla, por ejemplo, se prohibiera el acceso a la calle Río de la Plata porque es usada al completo para la organización de la cofradía de la Paz. El movimiento de personas estaba algo limitado por no poder, en principio, atravesar la zona vallada, como, por ejemplo, en los palcos o en la Avenida. Esta limitación se fue relajando conforme avanzaba la jornada, de manera que ya metidos en la tarde, cuando la procesión iba por la única zona sin vallas, la vía dei Cerchi (tras la grada de Fondo del Circo), los empleados de protección civil romana vieron, tras muchas explicaciones del público, que no pasaba nada por permitir la cercanía con el paso y hubo incluso momentos de cangrejeo. Llamaron mucho la atención los vítores a las imágenes de los miembros de la cofradía del Santo Crucifijo de Barrafranca, en Enna, Sicilia (vídeo). Prácticamente a partir de ese momento el paso del Cachorro y el trono de la Esperanza discurrieron en todo momento rodeados de sus fieles y las vallas del camino de vuelta se volvieron inservibles ante la pacífica toma de la calzada por parte de los mismos.
Como de la lluvia, Amarguras y otras cuestiones le suponemos, querido lector y espectador de Sevilla Info, más que informado, sólo una última cuestión: la única autoridad relacionada con la Curia Vaticana en el palco de autoridades de la procesión fue el mencionado Monseñor Fisichella, arzobispo responsable de la organización del jubileo. Y era un momento en el que todos los cardenales del mundo se encontraban a apenas 3 kilómetros de distancia. Todo esto da para unas cuantas reflexiones…





