Comienza el Cabildo de la Macarena mientras la cola para entrar continua en los aledaños de la Basílica una hora después de las ocho de la tarde, hora de la segunda convocatoria marcada por la Junta para el comienzo del mismo. Ante esta situación, previsible por otra parte, ¿la Junta debería haber suspendido el Cabildo ante la imposibilidad de entrar todos los hermanos?
Tanto la basílica, San Gil y las dependencias de la Macarena están llenas y se ha acoplado a los hermanos en el museo, lugar donde no existen pantallas para seguir el Cabildo ¿se puede participar en un Cabildo sin comunicación ni pantallas? ¿Es legítimo ese Cabildo? Un Cabildo debe prever el derecho a la participación y el derecho de los hermanos a participar.
Los hermanos están soportando el calor y la larga espera, algunos empiezan a abandonar la larga fila ante la desesperación e incertidumbre de conseguir entrar. Entre las personas, quizá en un intento de despegarse de la Junta de la Hermandad, se encuentra Eduardo Dávila Miura. Recordemos que dimitión como teniente hermano mayor el pasado 4 de julio tras la restauración de la Virgen.
Muchos hermanos ya recomendaron no celebrar el Cabildo en las dependencias de la Macarena por falta de capacidad, algo que la junta parece no haber escuchado ni tenido en cuenta. Un desacierto más de lo que será un histórico Cabildo, no ya de la Macarena, sino de todas las hermandades de la Semana Santa.
Eduardo Dávila Miura en la cola para entrar en el Cabildo
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