Pues lo ha hecho, otra vez lo ha hecho… El presidente «apesardetodo» del Gobierno de España ha vuelto a repetir que los retos que tiene que abordar este país para la recuperación tras la pandemia consisten en: «la transición digital y ecológica» (sic), «la igualdad sin brecha de género» (sic) «y algo muy importante también, la cohesión social y territorial de nuestro país, con especial atención a la España vaciada» (sic). Fin del mantra.
Pues ahora, les ruego, díganme en qué alimenta eso y cuál es el significado exacto de la paparruchada de las «transiciones» digital y ecológica (igual a cero) para que puedan encontrar empleo millones y millones de personas con cientos de miles de empresas en el alero de la quiebra. ¿Alguien sabe cómo comer tanta basura inane y tanta palabra vacua? ¿A qué se refiere este muchacho?
Aprovechen también y me cuentan qué narices tendrá que ver para la recuperación de toda esta catástrofe lo de «la igualdad sin brecha de género», que no digo yo que no sea un objetivo loable, suponiendo que tal problema exista, pero que equivale a tener en el taller un vehículo después de un siniestro total y que sugiera el cliente que la clave para que vuelva a circular el coche es reparar el espejo retrovisor o el intermitente izquierdo…
Que sí, hombre, que sí, que lo del intermitente y el retrovisor quedará arreglado, pero que el vehículo está hecho un ocho, con el cigüeñal partido en siete trozos, el chasis y el volante doblados por la mitad, las ruedas reventadas, los amortiguadores como un higo y no queda ni un cristal en pie… y la gente pudriéndose de hambre y de desesperanza, con sus derechos fundamentales laminados, entre ellos el derecho al trabajo y a levantar la persiana cada día. Y las pensiones, bajando y en quiebra.
Mientras averiguamos en qué consiste toda esa palabrería inútil, pídanse una tapa de igualdad de brecha de género en aceite y prueben nuestra especialidad de transición ecológica en adobo para quitarse el hambre, que enseguida estoy con ustedes y les atiendo, machotes.
No lo esperen, no cometan el error de creer que el gobierno volverá en un rato con el menú que nos sacará de la ruina, ni mucho menos. Se han largado, no lo duden, y han cogido la vereda de los mantras insustanciales, aparecen en el plasma cada cierto rato y de ahí no los echamos en los próximos tres años.
Y algo también muy importante, dice el tipo, «la cohesión social y territorial de nuestro país» (sic) y en el mismo acto coloca de ministro a un ágrafo que aventura que en España hay 8 naciones, más Navarra, que son nueve. Cohesionados a tope, como puede verse, y admitiendo que negociará con los vascuences lo de una selección nacional de fútbol para ellos solos.
Menos mal que por esa parte la llevan peliaguda, porque el «apesardetodo» puede negociar con Urkullu o con la mismísima ETA lo que le dé la gana a ese respecto, pero lo que es seguro es que la FIFA no reconocerá esa broma mientras ese territorio no tenga un Comité Olímpico propio. Y el COI, ya ven, obliga incluso a Reino Unido a competir con una sola bandera bajo las siglas «GB Team».
Se preguntarán algunos por qué en la FIFA entonces juegan con selecciones propias Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte, pero fue la única excepción, porque ellos inventaron el fútbol y porque existían asociaciones de lo mismo en esos lugares desde antes de que comenzaran los JJ.OO. de la era moderna. Pero ni una más, Santo Tomás. Ni los sardos ni los corsos, todavía poniendo bombas cada cierto tiempo, lograrán hacer de su capa un sayo con el fútbol, ese deporte que dicen que es lo más importante de las cosas que no son importantes.
O sea, que la cohesión social y territorial también está para el desguace con el bailarín chinchorro de ministro, y le añaden además a una señora para Sanidad que sabe de vacunas, epidemias y de logística hospitalaria lo mismo que Ábalos o Iceta de combustibles nucleares o que Irene Montero de guardar silencio. Claro que con el precedente que ha dejado Illa, la gestión de la pandemia la mejora hasta la Pantoja sin moverse de la finca «La Cantora».
Y luego está el remate de los tomates de la oración inane: «…con especial atención a la España vaciada», premio gordo de las frases hechas que repite el gachó con el piloto automático puesto y que si cada día está más vaciada es porque se están muriendo sin vacunas, ni protección, ni cuidados del Marqués de las Residencias.
Al paso que vamos tendremos que salir huyendo al campo todos, donde al menos habrá forma de coger castañas y bellotas y de cortar encinas para calentarse, porque con la clavada del recibo de la luz de este mes de enero aquí no queda ni para comprar naranjas.
He dicho.





