Juan Espadas no cesa en su manía persecutoria por el uso del coche. A este paso acabará hasta con la cerámica del Studebaker en la calle Tetuán. Los ciudadanos no se callan una: “Tiene verdadera obsesión por cargarse los coches en el centro”. Incluso alguien de su equipo no reprime una confidencia que desea mantener anónima: “Es que Podemos lo tiene cogido por los huevos con el Plan Respira Sevilla”. Sin embargo, a Espadas no se le ocurre como poco rebajar el impuesto de circulación en una ciudad en la que se ha propuesto acribillar a los coches.
No hay quien gane a Espadas -como no sea su amo Pedro Sánchez- en su afición a la grandilocuencia de las palabras más huecas. Ahora le ha tocado el momento a llenarse la boca con el Plan Respira Sevilla, una de las entregas obligadas a los comunistas del Ayuntamiento para poder gobernar.
Espadas hace regresar a Sevilla al método fracasado de aquel lamentable alcalde llamado Monteisirín, de cuyo nombre no quiere acordarse nadie: las cámaras de vigilancia para acceder con el coche al centro, que ahora se va a extender a la zona monumental de Triana.
Un proceso de participación ciudadana, con intervención de residentes y comerciantes, se iniciará con la llegada de este septiembre. Se permitirá un plazo de alegaciones para aquellos que estén en desacuerdo con las normas del Ayuntamiento, que con alegaciones o sin ellas da a muchos la impresión de que “se van a exigir en plan rodillo, se quiera o no, sin lugar a discusión, por mucho que el Ayuntamiento se ponga en plan democrático de cara a la opinión pública”.
El acceso de los coches al centro quedará restringido a circunstancias concretas y puntuales. Eso ya hace suponer a los ciudadanos “que será un caos, lo mismo que pasó con Monteseirín, porque los socialistas son expertos en provocar lo caótico”.
El Ayuntamiento de Sevilla se cubre de gloria en las redes, a través de los comentarios de los sevillanos: “Todo lo de Espadas es siempre lo mismo, volver atrás, no da una de cara al futuro, no tiene ni idea de lo que necesita Sevilla”.
Al parecer, la intención del Ayuntamiento es que las medidas abarquen su aplicación las 24 horas del día. La carga y descarga está que tiembla. Los profesionales en torno al comercio temen la llegada de las ocurrencias del Gobierno municipal. Y lo mismo los hoteles -los pocos que quedan abiertos en una ciudad de escasos turistas-, los residentes y los escolares, que se van a ver obligados a usar una aplicación de móvil para identificarse desde sus coches. Por si fuera poco habrá un sistema de citas previas para posibilitar servicios a domicilio. Increíble en cualquier otro supuesto de Ayuntamiento, pero perfectamente asumible y descabellado en el que gobierna -es un decir para muchos- Juan Espadas.
Fiel a su estilo, con planes descabellados que la ciudadanía sólo entiende en el ámbito de la fantasía, a Juan Espadas no se le ha ocurrido al criminalizar el coche y obsesionado con una “vida verde” absolutamente irreal, rebajar considerablemente y a la altura de sus restricciones totalitarias el impuesto de circulación. Eso no, claro. Faltaría más tanta equidad. Y al Studebaker le quedan dos días en la calle Tetuán, por no respetar una obsesiva y enfermiza peatonalización que está desertizando el centro de Sevilla.





