
Hoy cumplo 75 abriles, castañas, tacos… no sé, lo que ustedes quieran. Lo cierto es que un veinticinco del cuarenta y nueve, a las doce del mediodía, saqué la cabeza para que me diera la luz de la vida. ¡Y cómo me dio, señores, y cómo me dio! Y es que salir a vivir cuesta, mantenerse en la vivencia es supervivencia pura, y tener que decirle adiós a lo vivido no es sino una putada, francamente.





