-Hijo, espero que ya muy pronto
(es la esperanza que tengo),
seas enterito un hombre
y aquí a decírtelo vengo.
– Papá… ¡Tengo 32!
no te pases, te prevengo…
– ¿Crees acaso no lo sé?
¡Que aunque cansando y cañengo
y tú, tan buen socialista;
todavía te mantengo!





