¡Qué soso el San Valentín
sin las flechas de Cupido,
que hoy es un ángel caído;
destronado querubín!
Hoy todo pierde su fin,
el amor y la verdad,
restándole calidad
a las rosas, los bombones,
porque cuatro manganzones
prefieren lo de «amistad».
Los que tenemos edad
recordamos que ese día
en una mañana fría
en Chicago la maldad
destelló en la oscuridad
con ráfagas que Capone
bajo su mando dispone
(Thomson con alevosía).
Y hoy como se debería
¿le tirarían con drones?





