La conferencia impartida por Amalio de Marichalar, Conde de Ripalda y coordinador de “De español a español por la Constitución”, en el Club de debate Jovellanos de Sevilla, bajo el título «En esta hora de España», constituye un alegato contra la actual administración gubernamental y su presidente. El evento, más que una simple exposición, se erige como un llamamiento a la acción, un grito unánime que, según el orador, emana del sentir generalizado de la sociedad española exigiendo la dimisión del jefe del Ejecutivo. El discurso se articula en torno a una serie de acusaciones contundentes que pintan un panorama desolador para la democracia española y sus instituciones.
De Marichalar no escatimó en adjetivos ni en ejemplos concretos para fundamentar su petición. Uno de los puntos más sensibles abordados fue la acusación de un “ataque a las víctimas del terrorismo y sus familias”. La referencia a un «presidente de Gobierno que favorece y se apoya en el partido con listas electorales ensangrentadas» es un señalamiento directo, cargado de simbolismo y que apela a las emociones más profundas. La gravedad de esta acusación reside en la sensibilidad histórica del tema del terrorismo en España y en la percepción, compartida por ciertos sectores de la sociedad, de que la actual política gubernamental, buscando alianzas para su supervivencia, minimiza el sufrimiento de las víctimas y legitima a formaciones políticas con un pasado controvertido.
El ataque a las víctimas del terrorismo y sus familias como perversión inimaginable en un presidente de Gobierno que favorece y se apoya en el partido con listas electorales ensangrentadas.
El segundo eje de su argumentación se centra en la ruptura de la «concordia y la paz» que los españoles construyeron durante la transición democrática. Esta afirmación se basa en la percepción de que las políticas actuales, particularmente en lo referente a la cuestión catalana, profundizan la división social y socavan el consenso básico sobre el marco constitucional.
El ataque a la concordia y la paz que nos dimos todos los españoles hace décadas como el mayor tesoro a preservar.
El ataque a la Constitución y al Estado de Derecho, con especial énfasis en la independencia judicial y la libertad de los medios, constituyó otro pilar fundamental de la conferencia. La crítica a la «ley inconstitucional de amnistía a cambio de siete votos corruptos» revela una profunda desconfianza en los mecanismos democráticos y un temor a que la búsqueda del poder político justifique la transgresión de las normas constitucionales. La acusación de un ataque sistemático a los jueces y a la libertad de prensa sugiere una deriva autoritaria y un intento de silenciar las voces críticas.
La mención al «ataque al pueblo venezolano» por no reconocer al líder opositor Edmundo González Urrutia y la complicidad con un «usurpador» introduce una dimensión internacional en el debate, acusando al gobierno español de socavar los principios democráticos y de apoyar regímenes autocráticos en el extranjero.
El ataque al pueblo venezolano por no reconocer a la heroica oposición ganadora y a su presidente Edmundo González Urrutia, auspiciando y siendo cómplice de un usurpador.
La crítica a la gestión de las «riadas» y la acusación de «corrupción sangrante en su familia, partido y gobierno denunciada a nivel internacional» refuerzan la imagen de un gobierno ineficaz y corrupto, incapaz de responder a las necesidades de la ciudadanía y manchado por escándalos de diversa índole.
De Marichalar, basándose en el informe de NEOS y en el análisis de «41 ataques directos a la Constitución», concluye que la democracia española se encuentra en una «situación límite». Su llamamiento a «re moralizar a la sociedad y a recuperar la dignidad como españoles» se presenta como una necesidad urgente para revertir esta deriva y restaurar los valores fundamentales que, según su perspectiva, han sido «vilipendiados» por el presidente del Gobierno.
La conferencia culmina con una exhortación a la movilización ciudadana, a «salir a la calle» para defender la libertad, la verdad y la dignidad. La referencia al «espíritu de Burgos» y a la Declaración emanada de la manifestación del 6 de abril, así como la invitación a participar en la protesta de Colón en Madrid, demuestran el intento de De Marichalar de catalizar el descontento social y de convertirlo en una fuerza política capaz de presionar al gobierno para que convoque elecciones anticipadas. El llamado final a «salvar la nación» y a defender los valores democráticos, apelando a la unidad de todos los españoles, independientemente de su ideología, subraya la gravedad de la situación y la urgencia de la acción.
Apelo a salir a la calle para ensalzar nuestra autoestima, dar ejemplo, defender la verdad y nuestra libertad, y enarbolar la dignidad, como recientemente ha emergido en el “espíritu de Burgos” y en la Declaración de Burgos emanada de la manifestación del pasado 6 de abril, para pedir la dimisión del presidente del Gobierno, y como se va a hacer en Madrid en Colón, masivamente, el próximo 10 de mayo, por mucho que un presidente del Gobierno quiera atornillarse anti democráticamente al poder.
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