El pasado día tres de julio falleció de una perforación intestinal el profesor y escritor Don Fernando García de Cortázar (Bilbao 1942), sacerdote jesuita y catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Deusto, Premio Nacional de Historia 2008, mucho más conocido por todos gracias a su excelsa labor divulgativa, de la que son buena muestra sus obras, sobre todo “Breve Historia de España”, el éxito editorial más importante de la historiografía española de los últimos años.
Como quien siente amor por alguien que no le corresponde, los párrafos de sus más de setenta libros estaban llenos de sentimiento hacia este hermoso país por cuya defensa llegó a asumir riesgos físicos, hasta el punto de contar con guardaespaldas en los años de plomo de la ETA por su firme postura contra el terrorismo y el nacionalismo excluyente cuando nadie lo hacía.
Todo su afán era dar a conocer esos detalles de nuestra Historia que nos hacen sentir orgullo de nuestro pasado, sin ocultar aquellos episodios de los que se derivaron etapas de decadencia, si bien en el conjunto la balanza siempre fue favorable a nuestros conciudadanos.
En unos momentos en los que se intenta imponer la ideología woke, que ensalza especialmente los prejuicios raciales y la discriminación en nuestra Historia y nos impele a pedir perdón por hechos supuestamente acaecidos en siglos anteriores, desde el más sonrojante desconocimiento de nuestro pasado, leer a Don Fernando es una bocanada de aire fresco en medio de tanta estulticia.
En sus últimos días se lamentaba de de que se haya manoseado el lenguaje, que las palabras hayan sido sustituidas por “gritos”, y los argumentos por “consignas”, hasta el punto de que los tertulianos se hayan convertido en los intelectuales orgánicos de nuestra indefensa sociedad.
Es por ello que relaciono a continuación algunos episodios que, de haber sido realizados por otros países, generarían nuestra admiración y puede que hasta la envidia, pero que por tener en españoles su origen, se han silenciado o, cuando menos, no se nos han transmitido con el debido énfasis:
1) En un solo siglo, tras el Descubrimiento, los españoles fundamos 700 ciudades en América, una cada dos meses.
2) Siete de las veinte mayores ciudades de Estados Unidos fueron fundadas por los españoles: Los Ángeles, San Antonio, San Diego, San José, San Francisco, El Paso y Memphis.
3) En 1580, Buenos Aires contaba con unas 250 manzanas de casas. Cinco siglos después, más de tres millones de personas habitan la ciudad autónoma (la provincia de Buenos supera los diecisiete millones de habitantes).
4) 46 años después del Descubrimiento, ya estábamos fundando universidades, y desde entonces no paramos de hacerlo.
5) En 1533, ya habíamos fundado el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, un centro de preparación universitaria destinado a los indígenas, un siglo antes de que los ingleses fundaran en Norteamérica la primera universidad… para ingleses.
6) Al sur del Río Bravo, el 88% de la población actual del México desciende de los antiguos pobladores americanos; al norte del Río Bravo, únicamente el 1,7% de la población estadounidense tiene ancestros indios. Sólo en aquellos estados de EE.UU. por donde estuvieron los españoles, existen reservas de indios.
7) España cuenta con el honor de haber fundado la primera universidad de Asia, la de santo Tomás, concretamente en Manila (Filipinas) por los dominicos, y allí se formó José Rizal, héroe nacional del país.
8) Mientras que Isabel la Católica se preocupó a comienzos del siglo XVI de los derechos de los nativos americanos, y el rey Fernando, su marido, impulsó los matrimonios de españoles con indígenas, los ingleses sólo reconocieron el derecho a ser tratados como personas a los aborígenes de Australia en 1963, y los matrimonios interraciales en EEUU empezaron a verse como algo normal en la segunda mitad del siglo XX.
9) Juan Latino, también conocido como Juan de Sessa, fue un poeta y humanista del Renacimiento español del siglo XVI. Se le puede considerar la primera persona de raza negra que recibió estudios universitarios en Europa y que alcanzó una cátedra, la de Gramática y Lengua Latina en la Universidad de Granada.
10) Y quinientos millones de hispanohablantes son la herencia que dejó toda la labor educadora de la colonización española, mucho más respetuosa, humana y moderna que la de cualquier otro país europeo.
Me hace gracia cuando me preguntan que por qué me siento orgulloso de ser español. Pues porque pocos países pueden presumir de tener una historia tan gloriosa, tan interesante y a la vez tan humana; la nación más antigua de Europa, con una historia emocionante y maravillosa, y con muchísimas más luces que sombras.
Disculpen esta perorata, pero tómenla como una pequeña muestra de acontecimientos que muchos ignoran y deben ser divulgados, entre todos. Sólo he querido rendir un pequeño homenaje al maestro fallecido y dar cumplimiento a la petición que aquel soldado moribundo de los Tercios de Flandes en la batalla de Rocroix le hizo a un joven compañero, según nos narra Arturo Pérez Reverte en su novela Alatriste: “cuenta lo que fuimos”.
Alberto Amador Tobaja: aapic1956@gmail.com






2 Comments
Muchas gracias por compartir estos conocimientos que ayudarán seguro a sentir “orgullo de ser español”, que como bien dices , se nos intenta imponer otra ideología con desconocimiento absoluto de nuestra Historia .
Un cordial saludo , MS Lagüéns
Seguro que Dios lo tiene en su Gloria, y gracias a personas como tú siempre será recordado.
Gracias Alberto.