Han vuelto. Ya estaban tardando. Habían permanecido demasiado tiempo en silencio, como quien no trama nada bueno, que cuanto más atrás se echa el carnero en la pelea, más fuerte es la topá que endiña.
Lo sabía. Claro que lo sabía. Largarían cualquier barrabasada, sabiendo que muchos políticos no se atreverán a decirles mi boca es mía, no vaya a ser que no les voten.
Pero no ofende quien quiere, sino quien puede, y vosotros, compadres vacaburros y comadres vacaburras del feminismo del III Reich, nos traéis al pairo con tan solemnes gilipolleces.
Porque un servidor pasa mucho de perder un minuto discutiendo con cortitos y cortitas con sifón y demás ralea feminista talibán, de modo que me carcajeo a mandíbula batiente de sus ocurrencias. Me meo, no sé si me explico.
No se lo pierdan…nos dicen que la vagina de la mujer debe pasar a llamarse «front hole» en lengua anglosajona. «Agujero delantero» en spanish.
Con ello se diluye el matiz lógicamente femenino de tan digna parte del cuerpo de la mujer, para dotarla de un género neutro y de buen rollito tolerante, de modo que nadie se sienta ofendido. U ofendida. U ofendidE, claro.
Agujero. Sin más. Agujero a nivel de hueco para espiche que sujete la alcayata del almanaque. Sin la más leve concesión al misterio de la maternidad y la vida.
Me hablaba de ello José Expósito, Expo para los amigos. Vecino, como él dice, de Coní lafortera. Les traduzco: Conil de la Frontera.
Pocas tonterías tiene el bueno de Expo. Huérfano de padres desde niño y pescador desde siempre, graduado en el conocimiento de la naturaleza humana en esa universidad de la vida que es la mar, me asegura que no fue al colegio. Ni falta que le hace. Porque el tío sabe. Currante y observador, sabe tela. Más que Briján.
Ahí estamos. Embarcados en su chalupa de dos metros mal contados llamada «O terror dos mares”, que se la regaló un marino portugués. Él, su perro, su nieto José (Ozelito) y este menda.
Aunque lo conozco desde niño, el marino sigue los cánones de la vieja escuela de guardamarinas de San Fernando, tratándome de “uzté” y de “zeñó”. Como Dios y como su Virgen del Carmen mandan.
– “¿Zabe uzté, zeñó? Verá … uno no ha tentao un libro en zu vía, ni conoce ná de muchas cozas que los verzaos en ciencias y en univerziaes zí que comprenden. Pero rezurta que a uno le paicen una monzerga lo que van iciendo argunas mujeres que ze dicen pedreristas …
– Progresistas, Expo, progresistas …
– Ezo … ezo … panegiristas. Mismamente ahora van iciendo que ellas tienen un bujero alante y que a partí de ahora ze tié que mentar azín: bujero dalantero.
– Cierto Expo. Agujero delantero, dicen
– Pues mire uzté … eze bujero ha zío, de toa la vía, pero que de toa la vía de Dió, er shosho. Shosho le he llamao yo ziempre zin poblema nirguno, ende chiquinino y tor mundo mantendío.
– Así es, amigo Expo.
– Na má que una vez, cuando mi zeñora tuvo un cactus en los rosarios …
– Querrá decir, Expo, un quiste en los ovarios …
– Ezo, ezo … un cuscus en los armarios… bueno, er cazo es que se lo ezpliqué prefertarmente al doctó: la zeñora tié argo malo en la rajina …
– En la vagina, Expo, en la vagina …
– Pero eza fue la única ocazión que lo he mentao azín, porque ziempre lo he llamao por zu nombre, como ze tié que llamar: shosho. Shosho al iguá que uzté, amigo Pepe, es un pisha. Y que no vengan las niñatas pamplinistas a vacilarme con su bujero dalante, porque ezo zon chorradas propias de gente de la capitá que viven der cuento, zin tené que levantarze a las jinco la mañana pa irze a la mar, con la rasca pelúa que ase a esa hora.
Directo y franco. Trabajador como él solo, rebusca entre las redes de la última captura para decirme que él sí que es chauvinista (traduzco: feminista), porque separa «a las pescadillas shoshos que están preñás para devolverlas a la mar y tengan a zus creaturas”.
Expo. Todo un sabio de barca y mareas, indignado con las tonterías que nos inundan …
– Y que no me los tienten. Que no toquen a mi pishita y a mi shoshete, mi nieto y mi nieta, porque como ze atrevan a comerles el coco, me vi a convertí en la niña de la película del ezorcista, eshando espumarajos por la boca …
Intento cambiar el tercio, para que mi amigo no siga cabreado …
– Amigo Expo, ¿y tu perro qué es, shosho o pisha?
– Mi shosho es un pisha.
Me quedo bloqueado. Le aseguro que no puede ser. O es shosho o es pisha. Y él dice que no. Que su perro es shosho y pisha. Y se dirige a su nieto …
– Ozelito, ar favó. Erplicale er tema ar zeñó Pepe, que paice mentira que no mentienda …
– Sí … verá … el perro es de raza chow- chow y es macho. Por ello mi abuelo asegura que su perro shosho es pisha..
Orgulloso y vencedor, Expo interviene …
– Lo que yo le icía, amigo Pepe. Trebujeno, mi perro, es un pisha de marca shosho.
– De marca no, Expo. De raza. De raza chow-chow.
– Ezo. De escarcha shosho.
Desembarcamos en la Cala del Aceite. Y al echar el hierro, Expo me mira a los ojos y me suelta a bocajarro, sentencioso y auténtico…
– No mimporta que uzté diga de mi que no tengo estudios y que hablo malamente y con la zeta. Cuente lo que le de la gana de este humirde pescaor de Coní lafortera. Zólo le pido que diga que no voy con las del bujero ni a cogé coquinas, porque zon mayormente gilipollas y uno tié zu dirgnidá.
Me encanta hablar con Expo, porque en sus reflexiones advierto el alma del pueblo. Y pienso que debía haber sido asesor del Ministro de Pesca o del Director General de Costas, en vez de cualquier enchufado, cuñado del político de turno.
El gran Expo. Soltándote en el careto las verdades del barquero. LLamando al pan pan, niñatas a las feminazis subvencionadas con el dinero de los trabajadores, y al agujero delantero, shosho.
Con su nieto Ozelito y su chow-chow. O su shosho, es lo mismo. Bregando con su chalupa «O terror dos mares». Y con su dignidad en el corazón. O su dirgnidá. Es igual.
Pepe Rodríguez Hervella: perrogrifon1965@gmail.com
Miembro de ESPAÑA SUMA – Sevilla





