
Soy una orgullosa militante del Partido Popular. Me afilié rebosante de ilusión en esta formación a la que considero mi casa. Sé que el partido, mi partido, lo juegan día a día los millares de afiliados que, sin ostentar cargos orgánicos ni percibir nada, ofrecen su mejor versión como seres humanos, trabajando por los otros y predicando con su ejemplo los ideales de libertad y de servicio que aman.
En este tiempo convulso nos toca renovar compromisos, animarnos entre todos y reparar los destrozos del naufragio.
Porque cuando la tormenta pase y sople el viento a favor, el glorioso buque del PP henchirá su velamen para seguir surcando la geografía de nuestros pueblos y nuestras gentes, ofreciéndoles horizontes de esperanza y con España, como siempre, en el corazón.





