Rota depende de la Base desde 1953. Un cierre ordenado por Trump provocaría un paro del 40%, la caída del alquiler y el cierre masivo de bares y empresas que viven de los militares americanos.
La posibilidad de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, ordene el cierre de la Base Naval de Rota vuelve a generar preocupación en el municipio gaditano. Más de 70 años después de su apertura, la instalación sigue siendo el principal motor económico de la localidad.
Un hipotético cierre tendría consecuencias inmediatas y devastadoras para los 29.000 habitantes de Rota, según advierten sindicatos, empresarios y el propio Ayuntamiento.
El mayor impacto sería en el empleo. La Base da trabajo directo a entre 1.500 y 1.800 civiles españoles contratados por el Ministerio de Defensa en áreas de seguridad, mantenimiento, logística y administración.
A eso hay que sumar el empleo indirecto. Se calcula que entre 2.000 y 3.000 personas en Rota viven de los 4.000 militares americanos y sus 1.500 familiares: bares, restaurantes, inmobiliarias, autoescuelas, academias de inglés, talleres y supermercados.
En total, Rota podría perder de golpe entre 3.500 y 5.000 empleos. El paro local, que ronda el 25%, se dispararía por encima del 40%.
El comercio de la Avenida Príncipes de España y del centro de Rota notaría de inmediato la marcha de las familias americanas. Muchos negocios facturan el 30% de su caja gracias al «pago» quincenal del personal de la Base.
El mercado de la vivienda también se hundiría. Casi el 40% de los pisos de alquiler de Rota están destinados a militares. Se vaciarían cientos de viviendas y el precio del alquiler caería en picado, dejando a muchos propietarios con hipotecas que no podrían pagar.
El Consistorio roteño perdería millones de euros en recaudación de IBI, IAE y tasas de basura. Además, la Base inyecta cada año entre 70 y 90 millones de euros en la economía de la Bahía de Cádiz entre salarios y compras a empresas locales.
«Sería cerrar la principal fábrica del pueblo de un día para otro», señalan fuentes del tejido empresarial.
La única vía que se plantea desde hace años es la reconversión de las 600 hectáreas de la Base en un puerto logístico, polígono industrial o centro de energías renovables marinas.
Sin embargo, expertos advierten que cualquier proyecto de ese tipo tardaría mínimo 10 años y requeriría una inversión millonaria del Gobierno de España y la Junta de Andalucía que hoy no existe.
Por ello, tanto el Ayuntamiento de Rota como la Diputación de Cádiz mantienen una postura común: defender la continuidad de la Base como «garantía de estabilidad y empleo» para toda la comarca.





