La Yolanda se fue al mar
a coger caracolillos,
a respirar aire puro
y a mojarse los fondillos
porque en lo de hacer el chorra,
no se le caen los anillos
a esta vicepresidenta
que ama la hoz y el martillo,
pero se viste de Prada
sacando de tu bolsillo.
Ahí está con Errejón,
ese chavalín tan pillo,
que hasta a la Universidad
de Málaga, dio cuchillo;
ahí están juntos los dos,
haciéndose los membrillos
para salir en la tele
cogiendo caracolillos.





