Los compañeros de marchenasecreta.com publicaron antes de ayer un artículo muy interesante sobre los antepasados del norteamericano Marcos Rubio, Secretario de Estado y mano derecha del metomentodo Donald Trump.
El medio de comunicación mencionado se basa en los datos aportados por el programa televisivo Finding Your Roots, de la cadena pública PBS. Algo así como “Encontrando tus raíces”, algo parecido al noventero Quién sabe dónde de Paco Lobatón.
Pues resulta que Marco Antonio Rubio, nacido en Miami en 1971, tiene antecedentes paradeños. Es decir: de Paradas, mi pueblo.
La investigación se basa, por lo visto, en la figura de José de Reina y Tosta, tercer bisabuelo del todopoderoso y encorbatado Rubio. Este señor, siempre según los datos aportados por el programa televisivo ya reseñado, estudió leyes en la Universidad de Granada en 1786 y se dedicó a la función pública en tierras andaluzas. Y fue bautizado en la iglesia de Paradas, que comienza a edificarse a mediados del siglo XV por deseo expreso de Juan Ponce de León, fundador de Paradas. Cuenta la leyenda que don Juan luchó en tierras de La Rochela francesa y prometió levantar una iglesia en el lugar conocido como Paradas, si ganaba la batalla, con el nombre del santo de aquellas tierras. Y como el Adelantado del rey andaba bien de espadas y lanzas se alzó con la victoria y cumplió su promesa, uniendo a Saintes —donde San Eutropio fue Obispo— y Paradas —donde es su patrón— para los restos. Posteriormente, otro Ponce de León, rama leonesa, embarcó para las Américas, descubrió La Florida y se asentó en La Española —actuales República Dominicana y Haití—, entregando la cuchara a La Habana.
Siguiendo con la historia de los antepasados de Marcos Rubio, el que aclara a la prensa las cosas que no se le entienden del todo al rubio Trump, podemos decir que su bisabuelo José de Reina y Tosta no era Tosta, sino Costa. Cosas, suponemos, de los viejos escribanos duros de oído o torpes de pluma. Suponemos, volvemos a repetir, que el apellido es Costa, pues si su madre era hija de “un funcionario destinado en Paradas por el duque de Arcos”, podemos entender que se puede referir a Pedro Manuel de Costa, Corregidor del pueblo —colocado por la casa de Arcos para controlar lo que había que controlar en aquellos tiempos de picota, vasallajes e impuestos en especies— en “un visto y no visto, de agosto de 1759 a abril de 1760”, que nos apunta alguien que sabe de estas cosas.
Total, que puede ser totalmente cierto que Marcos Rubio “remanezca” de la “Manhattan de la Campiña”, que dice nuestro Pepe Arenzana.
Por ahí en medio también está un tío materno del ya mencionado José de Reina y Tosta (que es Costa): Pedro José Tosta y Hierro (1742 – 1788), estudiante de “Leyes y Cánones en la Universidad de Sevilla” y, finalmente, “fiscal del crimen y de lo civil de Guatemala”.
Lo que demuestra, a las claras, que los colonizados tienen sangre de colonizadores. Y viceversa, como el grupo aquel de Joaquín Sabina. Que “ni tanto ni tan calvo”, que ni unos son tan tan ni otros tan poco, que el tiempo es el tiempo y todo lo cambia.





