Cirio puesto en el minúsculo talle del niño que en desfile y expectante se embelesa ante la mudez del nazareno, ante los faroles que adivinan y la cruz que guía, ante las cruces que exculpan, ante los pies descalzos, ante la cadena que ata y que por atar desata, ante el tono austero de la túnica y los innumerables dibujos en el aire del incienso. Cirio de los cielos, cirio.





