No me juegue usted con las sombras y los naranjos de Sevilla, Evelia Rincón. Deje usted a los cipreses en los cementerios, donde además de paz aportan la simbología de las almas que se van al cielo. Piénselo bien antes de cambiar un naranjo por un ciprés. Los que vivimos en esta particular y maravillosa ciudad no lo entenderíamos.





