– Mis queridos españoles
yo quisiera, de verdad,
traerles mil cosas buenas
para esta Navidad.
Paz, dinero, cero paro,
y en la justicia, igualdad,
que jamás salgan impunes
quienes con sorna y maldad
rompen todo lo bien hecho
lo que dio prosperidad
a esta España tan bonita,
y regrese la bondad.
Que baje el litro de aceite,
que no esté tan caro el pan,
seas del Madrid o el Barsa
exista cordialidad
y que llenes el depósito
con cierta normalidad.
Que el español se respete
como lengua nacional
ahora que fuera de España
se ha vuelto internacional
y ese lenguaje inclusivo
esa lengua revirá
que tanto gusta a los progres,
(y que parece abakuá)
lo tiren a la letrina
y un cubo de aguja detrás
que junto con la amnistía
esté, donde debe estar.
La lista no se me acaba
pero debo terminar
esta mi carta, señores,
pues tengo que trabajar.
¡Y si quieren que se cumpla,
al Sánchez tírenlo ya!





