
De Cándido, nada tiene;
pues el Constitucional
lo ha hecho gubernamental,
que es lo que Perucho quiere.
Lanzar flechas le entretiene
cual ángel controvertido,
y flechando ha conseguido
con abnegada pericia,
enamorar la justicia:
¡Por eso Conde-Cupido!





