Manuel Blanco, José Enrique Rodríguez y Julio Latorre, los tres bomberos que han quedado en libertad sin cargos después de ser juzgados en Grecia por un presunto delito de tráfico de personas, han sido recibidos por una multitud a su llegada a Sevilla
El portavoz de los bomberos, Manuel Blanco, ha agradecido este «gran recibimiento» y ha aprovechado el momento para recalcar lo «contentos y felices» que se encuentran porque «todo haya terminado bien».
En este sentido, ha asegurado que aunque están «llenos de alegría», no pueden olvidar el motivo por el que fueron a Lesbos. De hecho, ha querido dejar claro que siguen «condenados a salvar vidas» y van a «seguir siendo las manos en el mar de todas aquellas personas» para «evitar que sigan muriendo otras cuando huyen».
Preguntado por si se plantean volver a la isla griega, Blanco ha asegurado que volverán porque consideran que han creado «una herramienta de profesionales» para solucionar los problemas de la inmigración mientras exista.
«Esta sentencia viene bien no sólo para nosotros, porque se estaba juzgando a personas que ayudaban, se estaba penalizando la solidaridad, se estaba intentado criminalizar la ayuda humanitaria y esta sentencia demuestra que salvar vidas no es delito», ha dicho.
Por su parte, otro de los bomberos, Quique Latorre, ha afirmado que se enfrentaron al juicio «muy tranquilos» porque tenían claro el trabajo que habían realizado, si bien ha dicho que «todo dependía de una decisión» que podía cambiar sus vidas «en un segundo». Además, ha señalado que esperaban una vista «mas light», pero fue un juicio «bastante duro».
Ahora, ha dicho que toca descansar «un poco», pero ha añadido que tienen la vista puesta en «nuevos proyectos» con el fin de «volver cuanto antes al Mediterráneo para ayudar a esas personas que son las que verdaderamente las necesitan». «Estamos muy contentos, pero también con una sensación agridulce porque al revivir aquello ves que siguen llegando refugiados, personas que se ahogan y el problema no termina», ha concluido.





