Hoy, aunque no lo parezca, sí hay Pregón de la Semana Santa de Sevilla. En este domingo vacío de la historia ininterrumpida del Pregón, es precisamente cuando más pregones van a darse. Habrá silencio absoluto, hasta el silencio blanco sin “Amarguras” de San Juan de la Palma, en el Teatro de La Maestranza; pero no en las casas, donde hoy me parece que mi padre tiene puesta la radio de hace tantos años, cuando no había televisiones locales, y se oyen las voces transistorizadas de los pregoneros alternando sus finales enfáticos con los aplausos del San Fernando o del Lope de Vega.
“¡A la Gloria, sevillanos, a la Gloria!”, nos cantó Carlos Herrera en uno de los mejores que se hayan escuchado. ¡A nuestros pregones, sevillanos, a nuestros pregones!, lo remedo yo hoy en esta mañana del Domingo de Pasión con más pregones que nunca. Hay donde escoger durante tantas décadas. Y por primera vez en la historia de eso que la prensa del día siguiente llamaba “pieza oratoria”, cuando nos preguntemos unos a otros “¿Qué te ha parecido el Pregón?”, nos daremos por contestación la sorpresa de una extraña y excepcional unanimidad: “Muy bueno, me ha encantado”. Y es que cada uno habremos escuchado el que más nos gusta.
Fotografía de Beatriz Galiano.





