Ilustración: @carimathings
Vivían en un ático. Entraron en casa a través de la puerta del terrazón exterior, que no se había quedado bien encajada (malditos cierres de aluminio baratos). Fue fácil, sólo deslizar una de las hojas del cristal y estaban dentro.
Se lo llevaron todo. Pero sobre todo, ultrajaron la intimidad de mi amiga Kuki, su marido y sus hijos. No eran tan importantes las joyas que tenían y el dinero que guardaban, tanto como que, para llegar a ellos habían revuelto todos los cajones y armarios de los dormitorios. Desde ropa interior hasta toallas; los de la cocina, la despensa, cubiertos, mantelerías… todo. La semana antes habían cambiado la puerta de casa por una ultrasúperhípermega acorazada que a esa fecha, estaba bien cerrada pero aún sin barnizar, así que les fue imposible abrirla para salir. Utilizaron el mismo lugar por el que entraron. Ya tenían vía libre.
Fue calificado el desvalije de la casa como HURTO.
-“No, mire usted, es que nos lo han robado TODO”
-“Disculpe señora pero no ha sido robo. Ha sido hurto. No ha habido ningún daño material o destrozo, ni han utilizado la violencia para entrar, por tanto según informe pericial y de acuerdo con la calificación que tiene, esa contingencia no está garantizada. Se entiende que este suceso conlleva un descuido o una negligencia del dueño de la casa. La empresa aseguradora les pagará lo mínimo, que en este caso es casi nada”.
A Ella no la violaron. No, legalmente no fue violada. Sólo abusaron de ella. Entró por su propio pie, sin empujones, no la maniataron, ni le azotaron, ni la amenazaron. Ella sólo cerró los ojos y se dejó hacer para que aquello, lo que quisiera que fuera, terminara lo antes posible. Cerró los ojos y “se relajó”. Hizo todo lo que le decían que hiciera, sólo quería que acabara. Arriba, abajo, encima, debajo, delante, detrás, odio blanco, beso negro… todo. Lo que ordenaran, lo que decidieran, un hurto en toda regla, “hurto sexual”, porque en ningún momento opuso resistencia, no se negó, no rechistó, no hizo más que lo que ellos deseaban. Cinco contra una (pongan ustedes el comparativo sexual que les plazca).
Ese fue el error. Creer que iba a ser divertido con uno, quizás con dos y, que al írsele de las manos no hubiera ni un atisbo de pelea por su parte para tener un pronto fin. Abusos. Esos 5 hijos de puta con nombre y apellido abusaron de una chica, mayor de edad sí, que como muchos opinan “no debiera haberse ido con unos tíos que acababa de conocer, ¡y en San Fermines! (me van a perdonar ustedes, pero yo también opino así), pero libre, muy libre para hacer lo que quisiera con quien quisiera. Y de no haber querido, nada (y ahora les diré que también lo creo así).
Pero ella calló, no dijo NO, no soltó una palabra, sólo algún gemido que algunos interpretan de dolor y otros de gozo. No espetó nada de “no tío, eso no”, ni “no te pases, no os paséis”, ni “ya te vale”, ni “mierda de vida” ni nada. N A D A.
Y una relación sexual sin consentimiento es una violación. La pregunta para estar dentro de un caso u otro es: ¿Cuándo se sabe que hay consentimiento o no? El juez González no ha hecho más que interpretar la ley, que es su trabajo. Si se varía el código penal no podrá analizarse más así, pero de momento es la justicia que tenemos.
Perdonen mi ignorancia, no sé de leyes más que las que me ha dado la edad y la lectura, eso sí, con mucho interés (no puedo saber de todo, no soy perfecta, me sabrán disculpar), pero así lo creo y es más, estimo que, aferrándonos a la ley que subyace hoy por hoy en todo esto, no me equivoco. Veremos a ver por dónde sale el recurso de los muchachitos… eso sí, en este caso. Y ojalá les corten a todos las ganas de orinar en el juicio que aún tienen pendiente con el caso de la chica de Pozoblanco, porque ahí no tienen escapatoria ni defensa de ningún juez González.
Ella no dijo nada. Y guardando las distancias de un hecho y otro, pero paralelos al fin y al cabo, Kuki hubiese deseado que al entrar en su casa, hubieran forzado la cerradura o roto un cristal. Tan sencillo como eso y otro lobo cantaría.





