A la pobre España parece que la ha mirado un tuerto o, lo que es lo mismo, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez –“no hay más ciego que el que no quiere ver”-, y últimamente ha sido objeto de escarnio a nivel internacional. Su última “performance” ha sido la producción de un inaudito apagón total en la España peninsular, a pesar de contar con el sistema eléctrico mejor del mundo, según han afirmado sus líderes. La ministra del ramo, Sara Aagesen presumió el 24 de abril, en una reunión en Londres sobre Seguridad Energética, de que España era la envidia de Europa por ser la primera en explotar energías verdes y renovables a unos costes inferiores a los de otros países europeos. “España viene a contar su experiencia como superpotencia en renovables, un país que tiene resultados contundentes y la posibilidad de aunar sostenibilidad, seguridad y competitividad”.
Cuando los periodistas preguntaron a Sánchez si el considerable uso de las energías renovables podía provocar tensiones e incluso apagones, Sánchez respondió ufano que era imposible que en España pudiera ocurrir algo similar a lo que pasaba en Cuba o en Venezuela. Eso era un bulo más difundido por la ultraderecha. El 28 de abril se inauguró en Madrid el Foro “Invest in Spain”, una cumbre de unas 80 empresas multinacionales con el que se pretendía atraer inversiones a España. En el acto, inaugurado por el rey Felipe VI, ,el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, afirmó que España era un socio predecible, estable, digno de confianza y “open for business”, y presumió del sistema energético español que era un gran incentivo para invertir en el país. Tras estas palabras se produjo un apagón total y la reunión terminó como el Rosario de la Aurora. Afortunadamente, el Casino de Madrid contaba con un grupo electrógeno y de inmediato se restableció la luz, pero el plan de entrevistas y contactos de los empresarios con los ministros presentes se fue al garete. Estaba previsto que la reunión fuera clausurada por Sánchez, pero éste no hizo acto de presencia por razones obvias. Los empresarios se disolvieron en la ardiente oscuridad y tuvieron problemas para regresar a sus hoteles, al no poder pagar los taxis con sus tarjetas de crédito.
Como ha señalado Raúl del Pozo, al apagón de luz se unió el informativo. “Creemos que hemos entrado en una época de mala suerte, cuando solo es una cuestión de impericia e incapacidad”. España, Portugal, Andorra y el sur de Francia soportaron un apagón de 18 horas en algunas zonas, que afectó a millones de personas. En los últimos cinco años se han registrado 15 grandes apagones, la mayoría de ellos por fallos técnicos o problemas de infraestructuras, aunque también por razones políticas, como en Cuba o Venezuela, pero eran parciales y se sabía cuáles eran sus causas. En España, en cambio, no se ha explicado hasta ahora lo ocurrido, lo que está contribuyendo a aumentar el misterio. El Gobierno teme que se haya debido a una chapuza de la Red Eléctrica Española (REE), única operadora responsable de la distribución de la electricidad. “Hacen trampas porque, en lugar de contar lo que pasó, improvisan un debate sobre lo público y lo privado. Prefieren la propaganda en lugar de contar la verdad”, pero “no es una cuestión de mala suerte, sino de errores y de trampas”.
Para el profesor Francisco Rodríguez España no está preparada, ni técnica ni económicamente, para navegar en la incertidumbre. Ha sido un ejemplo en la carrera por la energía limpia, ya que más del 55% de su electricidad procede de fuentes renovables. “Un logró formidable, sí, pero que también nos convierte en campeones de sus riesgos. La generación eólica y solar, tan voluble como el clima que las alimenta, necesita redes ágiles, reservas estratégicas y operadores preparados para gestionar la intermitencia. No basta con producir energía limpia; hay que saber gobernar su naturaleza cambiante. Sin esa gestión, la grandeza se vuelve temeraria”.
Cronología del apagón
El 28 de abril empezó con normalidad institucional. Mientras el Rey y varios ministros se reunían en la citada cumbre de inversores potenciales, Sánchez recibía en La Moncloa al primer ministro de Chipre, Nikos Christodoulides, cuando a las 12:33 h. se produjo un fatídico apagón, que pilló por sorpresa al Gobierno, que no sabía cuál era la causa. Sánchez se reunió con sus ministros en un gabinete de crisis en la sede de REE. A las 12:46 h., el diario “El Confidencial” fue el primero en transmitir la noticia en directo. A las 12:56 h., un comunicado de REE informó sobre el apagón y afirmó que se estaba trabajando para restablecer cuanto antes el suministro de electricidad.
A las 13;37 h. compareció el ministro portugués de la Presidencia, Antonio Leitao Amaro, para informar que el apagón había sido provocado por un problema en la red de transporte de energía originado en España. A las 14:30 h., el director de Servicios a la Operación de REE, Eduardo Prieto, indicó que se había producido el cero energético e informó de los planes de reposición de la red, que había sufrido fuertes oscilaciones por razones desconocidas, e indicó que el suministro tardaría en restablecerse entre 6 y 10 horas. A las 15:17 h. la vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera, descartó la hipótesis de que el apagón se hubiera debido a un ciberataque masivo o a un boicot, afirmación que confirmó el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa a las 16:16 h. Unos minutos más tarde, el primer ministro portugués, Luis Montenegro, declaró que todo apuntaba a que la avería se había producido en España y que esperaba que ese mismo día se restablecería el suministro.
A las 16:29 h., los presidentes de las Comunidades de Madrid, de Andalucía, de Extremadura y de Murcia pidieron al Gobierno que declarara el estado de emergencia nacional. A las 18:01 h. -5 horas y media después y haberse producido el incidente- se dignó a comparecer el presidente del Gobierno, aunque en plan socrático -“solo sé que no sé nada”-, al afirmar que, “cómo saben (¿?), se ha producido en el día de hoy una fuerte oscilación en términos técnicos en el sistema eléctrico europeo, que ha desencadenado una interrupción generalizada del suministro en toda la Península Ibérica y en algunas zonas del sur de Francia”. Señaló que no se conocían aún las causas por lo que era mejor no especular. No descartaba ninguna hipótesis, y expresó su esperanza de que pronto regresaría la luz. A las 21:30 h., Prieto explicó que se habían producido dos eventos de pérdida de generación energética muy fuertes, que, en un intervalo de 5”, tumbaron el sistema. Esta pérdida fue más allá de la perturbación de referencia que opera en la UE, por lo que se desconectó el sistema español del europeo. A las 22:30 h. compareció Sánchez de nuevo para indicar que, en apenas 5”, se habían perdido súbitamente 15 gigavatios de generación y que se estaban analizando todas las posibles causas, por lo que el Gobierno seguía sin descartar ninguna hipótesis.
El día 29 se había restablecido el suministro en prácticamente toda la península, aunque seguía habiendo algunos problemas con la telefonía y con los trenes. A las 12:00 h. la REE dio por normalizada la situación y afirmó que no se había producido ningún incidente de ciberseguridad en las instalaciones de la Red. Minutos después, Sánchez dio una rueda de prensa en la que afirmó que, a lo largo de la noche, se había restablecido el sistema y a las 6 de la mañana ya estaba operativo casi al 100%, ya que el sistema había funcionado con agilidad. No había habido un problema de acceso de energías renovables, ni de demanda insatisfecha. Quienes vinculaban el incidente a la falta de energía nuclear mentían o demostraban su ignorancia, pues las centrales nucleares lejos de ser una solución habían sido un problema adicional, porque -al estar apagadas- fue necesario derivar a ellas grandes cantidades de energía para mantener sus núcleos estables. Hasta 3 veces afirmó que ” vamos a exigir todas las responsabilidades pertinentes a todos los operadores privados”. Sánchez exoneró de responsabilidad al Gobierno y, en caso de que la tuviera REE, ésta era una empresa privada, a pesar de que el Gobierno fuera su principal accionista con el 20% de sus acciones y designara libremente a su presidente. Pese a tratarse de una empresa privada, el Gobierno celebró curiosamente en su sede la primera reunión de urgencia sobre la crisis. Contra de lo afirmado por REE, Sánchez no excluyó la posibilidad de que el apagón se hubiera debido a un ciberataque y dijo que se mantenían abiertas todas las hipótesis, si bien excluyó -sin aportar pruebas- que el apagón se hubiera debido a una sobreoferta de energías renovables, a diferencia de lo que opinaba la mayoría de los expertos. A las 18:00 h., el presidente convocó en Moncloa a las grandes empresas productoras y a la REE para leerles la cartilla, colocando a ésta al otro lado de la mesa junto a las demás.
El miércoles 30 por fin dieron señales de vida la ministra de Transición Ecológica y la presidenta de REE, Beatriz Corredor, que habían estado desaparecidas en combate pese a ser las principales responsables del sector. Aagesen dijo que no se conocían aún las causas del apagón y alabó la labor realizada por la presidenta y los técnicos de la REE para restablecer el suministro eléctrico. Corredor, a su vez, declaró que no se ocultaba y que había cumplido debidamente con sus funciones -por lo que no pensaba dimitir- e insistió en que España tenía el mejor sistema eléctrico del mundo.
A partir del 4 de mayo, Aagesen hizo amplias e importantes declaraciones a “El País”, a “La Vanguardia”, y a TVE, en las que apenas dio información sobre las causas del incidente que se estaban investigando y llevaría bastante tiempo en descubrir -un mínimo de 6 meses-, porque había que analizar más de 750 millones de datos y el tema era extraordinariamente complejo, dado que en los 5” en los que se produjeron las oscilaciones, en cada milisegundo había muchísimas variables, y reveló que hubo un tercer incidente en la red 19 segundos antes del corte total del suministro. Calificó de irresponsable y simplista culpar a las energías renovables del fallo, debido a su baja inercia, porque en anteriores ocasiones se había registrado mayor generación producida por estas energías y no se había producido ningún incidente, y tildó de absurdo que el incidente alentara el debate sobre la prolongación de la vida de las centrales nucleares. Coincidía con Sánchez en que no había que descartar ninguna hipótesis, incluido un ciberataque, si bien rechazó tajantemente que la alta participación de la energías renovables fuera la causa del fallo. Lo relevante fue que la ministra puso de manifiesto los fundamentos ecologistas de su Ministerio. “España será verde, o no será”. Es digna heredera de su predecesora Ribera, que ha criticado el “gatillo fácil” contra las energías renovables y pedido prudencia sobre juicios apresurados.
Posibles causas del apagón
Los comentaristas recurren con suficiencia a palabros como “inercia”, “operadores síncronos” o “gigavatios”, que yo -como soy de Letras- no acabo de comprender, pero concuerdo con la inmensa mayoría de los expertos de que el estropicio se ha debido a una mala gestión de las energías eólicas y fotovoltaicas por parte de REE, monopolizador de la distribución eléctrica, que está controlada por el Gobierno, por mucho que Sánchez trate de cargar el mochuelo a las empresas privadas productoras de energía. Ya se sabía desde el pasado mes de enero que el sistema de protección de la red eléctrica nacional podría fallar por la entrada masiva en él de energías renovables. REE había enviado al Ministerio de Transición Ecológica el documento “Criterios generales de protección del sistema eléctrico español”, en el que advertía que la integración masiva de generación renovable podría derivar en un comportamiento no deseado del sistema actual de protección, por lo que debería ser revisado. Señalaba que en algunas zonas de la infraestructura eléctrica que hasta entonces no eran críticas, podrían llegar a serlo si en ella se integraba una cantidad significativa de estas nuevas fuentes de generación. Dichas energías podían derivar en un comportamiento no deseado del sistema de protección, que solo podría ser compensado si se mantenía el nivel de generación hidráulica, nuclear y de ciclo combinado. El día de autos, el 70% de la generación eléctrica era solar y el colchón de fuentes estables era mínimo, con únicamente cuatro reactores nucleares operativos y la producción hidráulica y la generada por gas al ralentí, por lo que la inercia era solo del 20%. El Ministerio guardó en un cajón el informe de REE, so pretexto de que eran propuestas con cara al futuro.
REE ya registró signos de alerta del sistema en la semana previa al apagón. El 22 de abril se produjeron una veintena de desconexiones en cascada de las plantas fotovoltaicas en un minuto. Ese mismo día, REPSOL tuvo que desconectar del sistema a su factoría de Cartagena al detectar anomalías en la red. En enero y en marzo, la REE también había detectado perturbaciones nada habituales. Telemetrías de las empresas del sector evidenciaban que hubo desviaciones muy fuertes de los valores normales y que el sistema sufrió caídas sucesivas días antes del colapso, pero REE y el Ministerio insistieron en que el sistema operó de forma estable hasta el incidente del día 28.
Como ha observado Marcos Iriarte en “El Mundo”, se sabía que la red mostraba oscilaciones críticas en las horas previas a la caída y que REE había advertido sobre los riesgos de desconexiones severas de la red por el exceso de fuentes renovables. “Pese a que el quorum de los expertos parecen tener claro que nuestra red presenta un problema creciente de inestabilidad, que hace necesario cada vez con más frecuencia la intervención de los técnicos de REE para casar la generación sobre todo de energías renovables en horas punta, con la demanda y la integración de fuentes de distintas características en el mix, la dilación de las conclusiones y el hecho de que el debate haya tomado tintes ideológicos -nucleares vs. renovables-, ha impedido que hasta el momento se hayan tomado medidas técnicas efectivas para evitar que algo como lo ocurrido el lunes pueda volver a pasar”.
Según Carlos Cuesta en “Libertad Digital”, Aagensen recibió los informes y advertencias de que la proliferación de renovables en el mix energético iba a más y, con ello, la inestabilidad del sistema y su vulnerabilidad, que podía producir un apagón como el sufrido, pero optó por la causa verde con todas sus consecuencias. Su complicidad con la política ultra-ecologista ha sido plena y ha compartido la obsesión por desterrar a las energías nucleares del mix energético. Por ello, el sistema eléctrico español ha pasado de ser un esquema plenamente estable a otro enormemente vulnerable. Los técnicos advirtieron en un montón de ocasiones que podía haber un apagón, porque se estaba volcando demasiada energía fotovoltaica en la red y el peso del mix total estaba ya entre el 60 y el 70%, y la red no estaba preparada para ello y podía colapsar en cualquier momento. Pese a ello -y por motivos políticos- la ministra decidió apoyar de forma incondicional el suministro de energías renovables. El día del apagón el mix mostraba una generación de 71% de renovables, 12% de nucleares y menos del 10% en hidráulicas, por lo que era una fuente de inestabilidad. REE lo sabía, Aagensen lo sabía, y el Gobierno lo sabía, “ergo”… ¿quién ha sido el responsable?
A juicio de Francisco Pascual, el modelo basado en las renovables que ha permitido unos precios que son la envidia de Europa, ha mostrado una brecha de vulnerabilidad por la que han asomado algunos desequilibrios que deberían haber sido subsanados. España genera más energía procedente del sol y del viento de la que puede meter en el sistema en el instante en que se produce, pero el Gobierno ha presentado la nuclear como rival de las energías limpias en lugar de complementaria. Las energías renovables son fuentes no sincrónicas que no proporcionan la inercia rotacional que ofrecen las centrales nucleares, hidráulicas o térmicas, que es esencial para mantener estable la frecuencia y absorber perturbaciones de forma inmediata. Cuando se hace de noche, entran en funcionamiento las fuentes nucleares y de los ciclos combinados que estabilizan y dan flexibilidad al sistema. Por tanto, deberían ser aliadas en vez de antagonistas. No parece deseable situar el debate como una incompatibilidad entre lo público y lo privado, como está haciendo el Gobierno. “Lo que sobra en este bochornoso incidente es ideología y, si algo falta, es equilibrio”. No sorprende que el apagón ocurriera pocos días después de que la REE celebrara haber alcanzado un 100% de generación renovable el Jueves Santo. El enfrentamiento entre los dos tipos de energías es artificial y falso dada su complementariedad. Nadie con sentido común está en contra de las energías renovables, sobre todo en España que carece de petróleo y de gas, pero hay que equilibrarlas con energías estables como la nuclear y la hidráulica, rechazadas por absurdos pruritos ideológicos, una por imperialista y la otra por franquista. La red actual no está preparada para sostenerse solo con energías renovables
Reacciones tras el apagón
Es natural que la oposición critique la política energética del Gobierno por lo que el ex-ministro socialista y antiguo presidente de REE, Jordi Sevilla, ha calificado de “mesianismo ecológico”, y propugne introducir cambios tecnológicos y respaldar la energía nuclear para evitar otro apagón. En su artículo “Un apagón difícil, pero no imposible” –publicado en “Cinco Días”- Sevilla ha puesto de manifiesto el problema técnico que podría llegar a suponer la aportación de las energías fotovoltaicas y eólicas, en un momento en que las renovables ocupaban ya la mayoría del mix energético, dado su carácter intermitente y la ausencia de sincronía que necesitan los generadores para funcionar. El PP ha criticado el apagón energético, de información y de verdad, y ha pedido la dimisión de Corredor, de Aagensen y de Sánchez por su inoperancia y por su actitud de ocultación y desinformación. La vicepresidenta primera, María Jesús Montero, ha defendido vehementemente la política energética del Gobierno y señalado su búsqueda de la verdad, frente a la política manipuladora que siguió el PP en los casos del “Prestige”, del “Yak-42” y de los atentados del 11-M. Ha instado a Feijóo a que opte por la gente o por ser cómplice de las grandes empresas energéticas
Según “La Razón”, no ha habido una explicación oficial del gran apagón por parte del Gobierno. A juicio de casi todos los expertos, fue debido a un exceso de confianza en las energías renovables, cuya intermitencia -unida a un peso cada vez menor de las tecnologías estables- ocasionó un problema de tensión en la red, dejó a oscuras e incomunicada a toda la península, y se extendió a Portugal y al sur de Francia durante más de 12 horas. Para “El Mundo”, la imprudente actitud del Gobierno contra el sector privado energético, al que trata de poner en la diana, mientras elude cualquier tipo de responsabilidad, está generando muchas dudas. Sánchez intenta montar un relato a su medida, en lugar de hacer autocrítica, de exigir responsabilidades y de actualizar la estrategia energética para que España no vuelva a quedarse a ciegas. La triste realidad del apagón debería obligar al Gobierno a abandonar su dogmatismo ecológico y encarar las necesarias reformas del sistema eléctrico.
La nota discordante en la prensa la ha dado el portavoz oficioso del Gobierno, “El País”, que empezó bien su editorial. El origen estuvo en la producción solar en el sudoeste de España, sin que se sepan las causas. En 5 “, la electricidad en toda España fue cero, algo inaudito que en teoría no podía ocurrir, pero ocurrió. Por primera vez, España tiene una ventaja competitiva, industrial y de consumo en las tecnologías que permiten convertir en energía una materia prima que abunda en la península como el sol y el viento, una realidad alineada con la imprescindible Agenda Verde. Merece la pena una investigación, una comunicación y un debate serio. El suceso por sí determina una primera responsabilidad ineludible de REE con independencia de la causa. Cuando Corregidor compareció, lo hizo en actitud defensiva y no pidió disculpas. Pero luego, el periódico asomó la patita al destacar que, ”en este juego irresponsable e inútil destacan algunos dirigentes del PP cuya falta de pudor recuerda a la elocuencia de Trump tras el accidente aéreo sobre Washington”. El Gobierno no tiene responsabilidad alguna y el culpable ha sido el PP, que gobierna muy mal desde la oposición y no cuida el sistema eléctrico. Solo le ha faltado nombrar a la responsable principal: Isabel Díaz Ayuso.
El pueblo español es por fortuna más objetivo. Según una encuesta de Sigma-2, el 56% de los encuestados rechaza la actuación de REE y del Gobierno ante el apagón, el 67% estima que las explicaciones dadas por Sánchez son insuficientes, y el 59% exige dimisiones: el 60% la de Corredor y el 21% la de Aagesen. Hasta una seudo encuesta del CIS de Tezanos ha puesto de manifiesto que el 60% de los ciudadanos sondeados cree que el Gobierno no ha estado a la altura de sus responsabilidades. Solo el 25% atribuye el apagón a un ciberataque y el 46.2% a un fallo del sistema.
El Banco de inversión Goldman Sachs ha hecho una acertada estimación del suceso al afirmar que ”los responsables políticos españoles tendrán que apoyar una mejora de la inversión en redes eléctricas, impulsar su estrategia de almacenamiento en baterías, ralentizar temporalmente el desarrollo de la energía solar, y ampliar la vida útil de los reactores nucleares”. Considera que en un país en el que cerca del 60% de la generación eléctrica procede de fuentes renovables volátiles y con las perspectivas de aumento de la demanda, la red eléctrica española no parece preparada para el futuro.
Según David Mejía, los españoles empezamos a vivir los fallos sistémicos como gajes de la españolidad. “La secuencia crisis y opacidad comunicativa-ausencia de rendición de cuentas se ha convertido en una trampa previsible”. Para Joaquín Manso, Sánchez ha visto evaporarse en segundos la credibilidad de un modelo energético -más ideológico que ecológico-con el que pretendía asombrar al mundo. Por eso, polariza para salir impune. “Se mantiene viva la falsa pista del ciberataque y se confunde a la opinión pública con argumentos pretendidamente técnicos, para hacer creer que se desconoce la causa del apagón, pero al mismo tiempo se identifica a unos culpables: los operadores privados”. Se levanta el muro del sectarismo: “Defensores de lo público y de las beatíficas renovables contra los de las pérfidas nucleares que defienden intereses espurios”, como ha puesto de manifiesto Sánchez en el Congreso, donde no ha aclarado nada y ha descalificado a las ultrarricas empresas nucleares y al PP. No ha aprendido nada del incidente y ha confirmado su plan de monopolio de las renovables, que supondrán el 81% del mix energético en 2030 y el 100% en 2050.
España está de capa caída y se ha convertido en un ”Valle de los Caídos” sin necesidad de resignificación. Se cae el suministro eléctrico, se cae del tráfico ferroviario, se cae la unidad territorial y financiera, y se cae su prestigio internacional. Como ha escrito con sorna Maite Rico, “nada más volver la luz, los sincronizados salieron en tromba. Qué gran liderazgo el tuyo, Pedro. Qué pedazo de apagón y qué fuerte hemos salido. Como en la pandemia, el planeta nos admira. Cómo temblaban los operadores privados ante tu crujir de mandíbulas; ni caso a quienes vienen alertando de las debilidades del Plan Nacional de Energía. La culpa es de Amancio Ortega. Resiste Pedro. El facherío aprovecha cualquier excusa para quejarse. Ni una explicación, ni una dimisión. Estar en manos del Gobierno más incompetente e inmoral de la democracia es motivo de orgullo. Gracias por tanto, Pedro”. ¡Sánchez y su equipo están más achicharrados que San Lorenzo!





