La Santa Misión que el Señor de Toda Sevilla ha culminado, debería ser el símbolo hecho realidad para poder dar sentido a muchas cosas. Esta ciudad que algunos tienen cómo » la más bonita del mundo», debería empezar a poner el acento en dar sentido a muchas cosas y en dar visibilidad a lo verdaderamente importante, urgente y necesario. Una oración (creamos o no creamos) es necesaria a veces y hay muchas formas de orar…un Padrenuestro en voz alta en la noche del viernes en la Calle San José al paso del Gran Poder, o una mano tendida a tantas personas que lo han perdido todo, cerca o lejos de nosotros…¿seremos capaces? ¿lograremos tomar las riendas de nuestra coherencia y hacer lo que debemos hacer, sin pretensiones ante el escaparate…?
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