Domingo de Resurrección en Sevilla, una Sevilla que hoy explota en luz y ya quiere coger sitio para la Feria… cuando todavía está caliente el recuerdo de una Semana Santa bulliciosa y llena de sillitas de los chinos por las aceras, donde cada uno acampaba a sus anchas para no perderse nada y así hora tras hora las calles se iban convirtiendo en apeaderos de sevillanos y extranjeros que miraban todo con caras atónitas de asombro y admiración (pero sin entender nada, por supuesto). Sevilla ha sido una ciudad que se nos ha ido diluyendo entre las manos en esta semana, ya no es lo que era y lo que era, no es más que el saber estar, la medida exacta de las cosas, el sentido de lo que se celebraba, una fiesta religiosa con tintes de popularidad y el máximo respeto en cada esquina… Eso es lo que era, ahora lo que es no tiene nombre y mucho menos una explicación que no suene a «vamos a contentar a todos y así todos nos mantendrán en el sillón del poder por otros cuatro años…» Demasiados Caifás y Pilatos andan sueltos. Tengan cuidado a la hora de ir as las urnas, no seamos idiotas.
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