
Bien lo retrató Milei
en su poltrona sentado
y con su gachí corrupta
de la que está enamorado
aguantando el chaparrón
bajo la cama, agachado,
que salir de la Moncloa
nunca lo tuvo pensado,
y aunque se pidió una baja
(cinco días de costado)
ahí lo tienen, sí señor…
¡Al poder atornillado!





