Después de ver lo que llevamos viendo y padeciendo desde hace tanto tiempo, el que un político llame a otro “moruno”, “hijo de puta” o “chocho acuoso”, no es más que una caricia en el lomo de quienes se creen los “reyes del mambo”, los dioses que todo lo pueden y mantienen al pueblo en la indigencia social. Pues a quienes se asustan con tanto improperio, yo les digo que cambien la palabra insulto por la frase: actitud dialéctica.





