Con un guiño al maestro Hernán Henríquez.
La pandilla de Errejón
como mascota criaron
un caimán que amamantaron
y hoy no cabe en el salón.
Come carnaza en bidón,
mondongo, tripa caliente,
pero ayer el muy indolente
le espantó una dentellada
a ese que lo alimentaba
y se le quedó en un diente.





