Un ejemplo evidente de que VOX está cabalgando contradicciones difíciles de entender por su electorado es el pasado Viva 24, en el que contó con referentes internacionales que como oradores hicieron discursos antagónicos, tal es el caso de Milei y Le Pen, que no sólo no cabrían en un mismo partido sino que estarían enfrente en una hipotética contienda electoral, con programas económicos y sociales totalmente contrarios. En efecto, mientras Milei es un libertario antiestatista que estaría mucho mas de acuerdo con Macron, Le Pen es una proteccionista que en Argentina estaría muy en consonancia con el peronismo (que Milei ha derrotado en las urnas), siendo una versión francesa del mismo.
La prueba de la incompatibilidad de ambos modelos es que durante el discurso del presidente argentino, Le Pen se sintió muy incómoda, y al sentirse atacada, agraviada y soliviantada por lo que decía Milei, la líder nacionalista francesa abandonó su asiento en mitad del discurso, volviendo justo cuando comenzaba la intervención de Abascal.
Esta situación no es nueva en absoluto, ya que en otra Convención de VOX en el pasado, Milei criticó la justicia social como un robo legalizado mientras que Buxadé (en línea con su condición de falangista) ha hecho constantemente bandera de la misma, de igual modo que cuando se llamó a Milei al atril para intervenir, en un hecho que ha pasado bastante desapercibido, parte de las bases de VOX asistentes al acto le abuchearon, algo que no debe sorprender, habida cuenta de que en un sector de dichas bases, el término liberal provoca un profundo rechazo, y prueba de ello, a modo anecdótico es que, en cierta ocasión, en un mitin en Getafe, Espinosa de los Monteros citó a Margaret Thatcher y los asistentes al acto le abuchearon y luego, Abascal citó a Blas de Lezo y le aplaudieron.
Milei es indudablemente un gran economista, aunque defiende posturas anarcoliberales como la venta voluntaria de órganos, algo absolutamente incompatible con el modelo de sociedad tradicional sustentado en valores cristianos que propugnan otros referentes internacionales de VOX como Orban. ¿Qué tienen, por tanto, en común lideres y partidos tan distintos entre sí? Todo apunta a que no ya en su línea política sino en su visión personal del mundo, Milei y Orban apenas tienen nada que ver. ¿Cómo se puede conciliar el proteccionismo comercial de Trump con el librecambismo de Milei? ¿No son irreconciliables las posturas rusófilas de Orban con las contrarias a Rusia de Ley y Justicia en Polonia? ¿Cuál de estos modelos propugna VOX para España?
¿Es la defensa de la soberanía y la lucha contra el globalismo lo que une a todos partidos? Si es así, ¿cómo se explica que hayan intervenido en la Convención de VOX en el pasado líderes latinoamericanos que como Álvaro Uribe, Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga apoyan abiertamente la Agenda 2030? ¿Tienen algo en común mas allá de dar la batalla de las ideas frente a la izquierda sin complejos? Todo apunta a que no, porque, además de posicionarse contra algo, ¿a favor de qué se posicionan? Sus políticas económicas, su visión de la sociedad y su política exterior son muy heterogéneas. Entonces, ¿cuál es el modelo de VOX para España?
Si llevan a su gran acto anual a líderes con visiones tan diversas, ¿por qué sus intervenciones no giran en torno al único punto común como es la lucha contra las tesis de la izquierda? Si bien es cierto que en el seno de VOX coexisten diferentes corrientes ideológicas, las dos principales son los liberales y los identitarios, y todo apunta a que VOX intenta dar un altavoz a ambas corrientes, tratando de contentar a todos y jugar a la indefinición, por lo que dicha ambigüedad es intencionada.
El último movimiento estratégico de VOX no contribuye más que a arrojar nuevos interrogantes sobre lo que el partido de Abascal realmente defiende, ya que ha cambiado su adscripción en el Parlamento Europeo, pasando del Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos liderado por Meloni al recién fundado Patriotas de Europa bajo el padrinazgo de Orban, que verdaderamente sería una reedición del fenecido grupo de Le Pen, Identidad y Democracia, sólo que con el primer ministro húngaro en su seno.
Las diferencias entre Patriotas y ECR no son sólo de matices, ya que el grupo de Meloni ofrece una imagen más seria y moderada, sino también ideológicas de gran calado, pues mientras ECR es atlantista, los Patriotas de Orban son rusófilos y se oponen a sancionar a Rusia y enviar armas a Ucrania, de hecho, VOX se ha unido a dicho grupo justo después de que Orban se reuniese con Putin en Moscú, algo que muchos afines de VOX han defendido esgrimiendo una presunta mediación de Orban en la guerra de Ucrania, pues también había hecho lo propio en estos días con Zelensky. No obstante, ¿qué equidistancia puede tener realmente aquel que propone como solución a la contienda que el agredido frente al autócrata ruso no se defienda y se rinda sin condiciones?
Es conocido por la prensa que Orban se había reunido con Meloni para negociar una posible adhesión a ECR, y que sus posturas antagónicas sobre la guerra de Ucrania fueron un escollo insalvable, a lo que se suma que la exclusión de Alternativa para Alemania del grupo de Le Pen después de que el candidato del partido alemán a las pasadas europeas dijese que no todos los que llevaron el uniforme de las SS fueron criminales, fue el pretexto último para su expulsión del grupo Identidad y Democracia, ya que la Agrupación Nacional de Le Pen trataba de marcar distancias con Putin por medio de un giro atlantista que le legitimase como actor político, dando el salto como parte activa en la gobernabilidad de la Unión Europea en su condición de socio del PPE, rompiendo el veto que hasta entonces sufría.
Ante dicho panorama, no es casual que emergiese un grupo que defendiese la narrativa rusa en el Parlamento Europeo, integrando a partidos rusófilos hasta entonces dispersos en diferentes grupos de la cámara comunitaria, siendo el caso del Fidesz húngaro, el FPO austriaco, el ANO checo y el CHEGA portugués. Lo que no deja de ser alarmante es que VOX se una a dicho grupo, en el que todos sus miembros tienen en común la defensa de Putin, alguien que (como dice Elentir) no deja de representar la versión más violenta del globalismo por cuanto está destruyendo la soberanía nacional de un país como Ucrania. ¿Con quién está ahora VOX: con Rusia o con Ucrania? Si apoya al pueblo ucraniano, ¿por qué está en un grupo en el que todos sus compañeros de viaje apoyan al agresor y que todo apunta a que ha sido alentado por el propio Putin? Si apoya la libertad y la soberanía de Ucrania, ¿por qué refuerza con su presencia a un grupo que acaba con el aislamiento del autócrata ruso en el Parlamento Europeo?
El motivo alegado desde las filas de VOX es la discrepancia con la línea pactista de Meloni, que en defensa de los legítimos intereses de Italia había acordado investir como presidenta de la Comisión Europea a la popular Von der Leyen a cambio de que uno de los comisarios que les corresponde a Italia sea vicepresidente, lo cual redundaría en un mayor peso internacional para el país transalpino, algo a lo que Orban se oponía, representando el contraste entre las dos líneas de la derecha soberanista europea, que dentro de su euroescepticismo moderado, presentan diferencias de matices, pues mientras Meloni trata de reformar la Unión Europea desde dentro, revirtiendo algunas de sus políticas para condicionar la gobernabilidad, Orban no tiene voluntad de llegar a acuerdos con las fuerzas europeístas.
Todo apunta a que el motivo del cambio de grupo de VOX deriva de su disconformidad con el virtual apoyo de Meloni a la investidura de Von der Leyen, ya que no le interesaba alinearse políticamente con el PP a nivel europeo, y no sabemos hasta qué punto ha podido influir la competencia electoral del partido de Alvise Pérez. No obstante, eso nos lleva a una contradicción adicional de VOX, ya que no pacta con el PP europeo para marcarle la agenda como pretendía Meloni pero sí lo hace en España en varias comunidades autónomas y numerosos ayuntamientos. ¿Como se explica esta doble línea?
Como es sabido, finalmente Von der Leyen no se ha servido de los apoyo de ECR, mientras que el paso de los seis eurodiputados de VOX a los Patriotas de Europa ha decantado de manera decisiva la balanza, desbancando a los primeros como tercera fuerza política en favor de los segundos. Este hecho ha supuesto dar un portazo a una leal aliada como Meloni, que siempre ha apoyado decisivamente a VOX cuando lo ha requerido, pero el partido de Abascal ahora se alinea en un mismo grupo con su principal rival electoral, que es la Liga de Salvini, algo que por mucho que traten de presentar como dentro de la normalidad, no ha debido sentar nada bien a la primera ministra italiana, que ha tenido que marcar un punto de inflexión en su relación con VOX, que ha demostrado no ser un aliado fiable, pues la ha abandonado 48 horas después de configurarse el grupo que ella misma lidera, en el que Hermann Terstch era uno de sus vicepresidentes.
Si no querían apoyar la investidura de Von der Leyen (lo cual era lógico) podían haber seguido su propio criterio de voto sin necesidad de abandonar el grupo conservador, algo para lo que existen precedentes pasados. No debe olvidarse que en 2014, pese al pacto europeo entre populares, socialistas y liberales para investir a Juncker como presidente de la Comisión Europea, el PSOE y UPyD votaron en contra sin seguir las directrices de sus respectivas familias políticas y no fueron expulsados por ello, y con mas razón cuando finalmente Von der Leyen no ha contado con los votos del grupo de Meloni, que se ha abstenido ante su investidura, por lo que VOX podría simplemente haber votado en contra y seguir el ejemplo antes citado.
Por otro lado, VOX se alinea ahora con un grupo claramente rusófilo, donde la mayoría de sus integrantes (al igual que el propio Putin) apoyan al separatismo catalán, no dudando en poner en riesgo la unidad de España en su objetivo de desestabilizar la Unión Europea. No debemos olvidar que la formación de Abascal va a compartir bancada con el partido de Salvini, al que Abascal escribió en Twitter que “metiese sus narices en los asuntos italianos” tras su apoyo manifiesto al separatismo catalán, del mismo modo que los eurodiputados de Le Pen votaron en contra de retirar la inmunidad a Puigdemont, de modo que semejante movimiento dificulta que el PP pueda pactar con VOX, que ahora pasa a ser percibido (y no sin razón) como rusófilo, teniendo muy difícil argumentar lo contrario, y para colmo han pasado de un grupo en el que eran la tercera fuerza más importante (tras los Hermanos de Italia de Meloni y el PiS polaco) a uno en el que van a ser un partido más, con un perfil mucho más bajo, y que por la nula voluntad de Orban de llegar a acuerdos, está condenado a la irrelevancia política.





