“Temprano madrugó la madrugada”. La dama de negro no ha tenido tiempo para dejaros respirar más. Una falta de aire fresco os ha llevado: Manuel Barragán, Manuel Muñoz, Mariola, Gabriel del Castillo, Pedro Fernández, Joaquín, Oscar Jaime, M Ángeles, Manuel Rodríguez… habéis pagado el tributo que solo los de bien, los llamados a servir a los demás sin más coraza que la de un corazón de terciopelo rojo, corazón grande, entregado y bondadoso para con todos. Solo con una mascarilla no ha sido suficiente para defenderos de vuestro arrojo.
No ha sido un trozo de plomo, no ha sido el filo de un acero, ha sido la metralla traicionera de esas “motas” invisibles que, como guadaña tempranera y afilada, traspasó vuestro ser y hambre de futuro.
Habéis sido guerreros con un alma blanda y un empeño engastado en lo duro de todo por los demás.
Una “dentellada seca y caliente” ha roto vuestro despertar, pero todos nosotros, vuestros compañeros y pacientes, os tendrán un gran resquicio en el recuerdo, ejemplo para los que vengan a ocupar la trinchera, siempre dura, del curar, mejorar o ayudar a bien morir.
No os olvidaremos compañeros del alma, compañeros,” la muerte no es el final”.





