Me estás esperando. Yo sé que me estás esperando. En realidad, siempre me estás esperando. Pero este Viernes… este Viernes que se escribe con mayúscula por Sevilla y en El Silencio, aún me esperas más. No fallo. ¿Cómo podría fallarte? Y menos en esta ocasión sin besos. El mundo los ha prohibido; ha prohibido dártelos y también entre humanos. Era lo que nos faltaba en un mundo donde ya de por sí se besaba poco, pero se dispara mucho. Cuando esto pase, a ver si nos recorre de parte a parte de la tierra un contagio de amores.





