Acudo con mi niñez donde mi niñez nunca estuvo. Porque siento allí que se puede regresar a un lugar que jamás pisé. Y que es posible volver al sitio que no fui. Sin embargo, me vienen los recuerdos de la infancia que por allí no pasó, pero aguarda para pedir ahora su caramelo al divisar ese vuelo blanco de túnicas que se aproxima por el Parque. Avanza La Paz por el camino azul del cielo colgado entre las hojas y las torres, como un palio de brisas bordado en alegrías. ¡Hosanna, Sevilla! ¡Domingo de Ramos! Me da el corazón que siempre estuve aquí. Me da el corazón que siempre volveré.





