Te veo con color de tiempo, estampa de tu leyenda, Estrella de Triana. Y ahora que sabemos que nos toca pasar al cabo de tantos años por lo mismo que hace décadas, cuando no salieron las cofradías, parece como si tu palio moviera el vuelo alegre de un futuro lleno de una nueva felicidad que hemos aplazado, como tanta vida aplazada, para otro Domingo de Ramos. El del año que viene te traerá, como siempre, mecida por la Historia y volveremos a llamarte La Valiente.





