La belleza es en Ella un empeño por olvidar horrores. La Hiniesta es como el ave fénix de la Semana Santa de Sevilla. Ha resurgido por dos veces de sus propias cenizas. Pero sus ojos están atrapados en lo más profundo de los espantos del pasado. Está hecha de hermosas liberaciones, de haberse escapado de sus fuegos. Su mismo manto azul es una huida buscando lo sublime. Pudo haber sido final y se convirtió en principio, el de aquel día donde un niño empieza a ser un nazareno de Sevilla. Hermosa Hiniesta. Y eso que está llorando…





