Es posible que no sean los más guapos, ni los más conocidos ni los más simpáticos. Sus iniciativas no abren ningún telediario. No son protagonistas en telenovelas ni tienen gran capacidad de decisión en foros internacionales.
Pero lo cierto es que la Navidad es más Navidad gracias a estos vecinos que cada 28 de diciembre dan la cara delante de los centros abortistas, recordándonos que tal día es la festividad de nuestros santos inocentes, a los que se les arrebata lo único que poseen: la vida.
Merecen nuestro reconocimiento, aplauso y admiración porque debido a su abnegación y empeño, a base de apostar por la dignidad del impulso vital que a todos nos iguala y nos hermana, y con la generosidad que muestran al rascarse el bolsillo y postergar otras cuestiones, para compartir su dinero y lo que son con quienes más lo necesitan, el mismísimo Niño Jesús vuelve a nacer en cada crío que rescatan y la Virgen María surge en el alma de cada muchacha encinta a la que atienden, presta a pelear para sacar adelante entre todos a la criatura que crece en su vientre.
Feliz Navidad a estos vecinos a quienes muchos les achacarán que malgastan su tiempo inútilmente, luchando contra la ideología de género y de muerte que inunda nuestro mundo.
Feliz Navidad a estos amigos que no salen en la prensa del corazón y a los que apenas nadie invita a eventos sociales. Ni falta que les hace. Feliz Navidad a los mejores de Sevilla.





