
El mismo camino siempre. Con los mismos dardos envenenados de aquellas dos quinceañeras: que si Ramón era más alto, más serio y más guapo; que si Manolo era el más simpático; que quién los pudiera conocer; que quién pudiera tocarles las chaquetillas de cuero negro…
Y Antonio y yo nos quedábamos atrás comiéndonos por dentro… Aunque supiéramos que el Dúo Dinámico se encontraba de gira un tanto lejos.
(En el recuerdo siempre de Manuel de la Calva)





