Toros en Sevilla: El ayamontino Carlos Tirado, triunfador del circuito de novilladas de Andalucía
Cortó oreja a cada uno de sus toros, aunque destacaron los destellos de clase de Martín Morilla. La final, desde la Maestranza, fue televisada por Canal Sur
El joven novillero onubense de Ayamonte, Carlos Tirado, cortó dos orejas a sendos novillos de José Luis Pereda en el festejo celebrado en la plaza de toros de Sevilla en la cálida tarde-noche de primavera postrera del 25 de mayo de 2025. Es de justicia señalar que del primero de los trofeos, al tercero de la tarde, hay que responsabilizar a la generosidad del presidente de turno, Fernando Fernández-Figueroa, ya que ni la faena fue merecedora de tal galardón ni la petición, incluso a pesar de la amplia representación en los tendidos llegada desde la bonita localidad fronteriza, fue mayoritaria.
El ganado de José Luis Pereda no fue agradable, con presentación desigual y acusadísima mansedumbre, excepción hecha del primero, noble y con clase, aunque con poca fuerza. El último no fue tan manso y sí que propició un triunfo justo de Carlos Tirado.
Los otros dos contendientes, Cid de María (de Yunquera de Henares, Guadalajara) y Martín Morilla (de Morón de la Frontera, Sevilla), mostraron sus distintos conceptos del toreo, más artístico el sevillano, con más dominio técnico el guadalajareño.
Para la faena que le valió la primera oreja a Tirado, el joven tuvo enfrente a un toro manso, que nunca se entregó, embistió sin codicia y dio siempre la impresión de querer irse. Aún así, se pudieron ver algunos muletazos sueltos de buen trazo producto del empeño del novillero, especialmente por el lado derecho. Mató de estocada que cayó delantera y atravesada y tuvo que usar el descabello. Comprensiblemente, la clá llegada desde Ayamonte se desgañitó pidiendo la oreja. Incomprensiblemente, el presidente la concedió pese a no ser una petición mayoritaria.
La segunda oreja, la que le cortó al sexto, sí fue de ley. El mejor novillo de la corrida no fue el mejor presentado de todos, pero sí el que mostró más motor y embistió con más codicia y bravura. Además, su afán por repetir hizo que Carlos Tirado pudiera engarzar buenas series de naturales, muy templados y lentos. Tras una última tanda, el toro no aguantaba mucho, lo que dio para comprobar el buen criterio del novillero de Ayamonte, que no alargó absurdamente la faena y mató de una buena estocada.
Muy buenas sensaciones dejó Martín Morilla, que estuvo por encima de sus dos mansurrones enemigos. Su primero -segundo de la tarde- hacía cosas raras por el pitón izquierdo, con una embestida algo descompuesta. Sin embargo, algo debió verle el moronense, que no dudó en basar su faena en ese lado consiguiendo sacar buenos naturales. Tras una buena serie más por la derecha, muy templada y con mucho aroma torero, el animal se desinfló. Para la suerte suprema, pinchazo, otro más resultando prendido y media atravesadilla que fue suficiente. Lo que podía haber sido una petición de oreja quedó en un sepulcral silencio.
Y en su segundo -quinto de la tarde-, estuvo muy bien. Durante la lidia el novillo no manseó tanto como los anteriores y Morilla brindó un bonito inicio de faena, con doblones y pases por bajo. El de Pereda no era fácil por el cabeceo y el intento constante de puntear la muleta, pero el moronense lo entendió bien y lo llevó muy toreado por la derecha, sin dejar que se fuera del engaño. Por la izquierda resultó más brusco de lo esperado y no acabó de haber acople. Fallo normal en un joven que se quiere abrir camino, Morilla se pasó de faena y resolvió de estocada atravesada y suelta y descabello. La merecida oreja quedó -la espada manda- en petición y vuelta al ruedo.
El tercero en discordia fue el novillero de rimbombante nombre Cid de María, el más veterano y el que menos pudo mostrar. El primero de la tarde no tenía fuerzas, pero sí condición: noble, pronto, obediente, repetidor, siempre con fijeza. Pese a los buenos muletazos por la derecha y a la acertada búsqueda de los terrenos, la faena no acabó de romper, bien por la escasa fuerza del toro bien porque Cid no supo compensar era carencia. Mató de dos pinchazos, estocada atravesada que hizo guardia y descabello tras aviso. El cuarto fue el más manso de una corrida mansa, echaba las manos por delante, cabeceaba y buscaba la puerta de chiqueros constantemente. De María esta vez sí supo luchar contra esos inconvenientes, de forma que empezando la faena en los mismos medios y llevándolo siempre envuelto pudo sacar algún muletazo. Pero la querencia era acusadísima y no hubo forma de hacer más. Demostró su buena técnica y saber estar y mató de pinchazo y estocada.
Algunas cosas más.

Volvimos a ver al jerezano Juan José Padilla pisar el albero de Sevilla. Lamentablemente fue tras resultar prendido Martín Morilla al entrar a matar al segundo. El toro hizo hilo y se empleó con el chaval en el suelo. Además de los peones, Padilla, su apoderado, también saltó al ruedo para ayudar a quitar al toro.
Otra buena paliza se llevó el subalterno Raúl Francisco Martín cuando entró a banderillear al tercero. Todo quedó en un susto, aparatoso y con dosis de drama, pero un susto. El buen peón de Lepe se repuso, colocó el par que le correspondía y pasó a la enfermería, que emitió un parte tranqulizador.
Muy buen entrada en la plaza de Toros de la Maestranza de Sevilla (algo menos de media) pese a tratarse de una novillada y, además, televisada por Canal Sur. Óle por esta iniciativa de la televisión pública de todos los andaluces.






