Uno de los más hermosos poemas de la literatura inglesa es «If» de Rudyard Kipling, hoy condenado por el pensamiento único a la «dannatio memoriae» e imposible poder recitarlo en público. Si Kipling hubiera vivido en el siclo XXI y en España quizás «If» tendría el siguiente contenido que me atrevo a imaginar aquí:
«Si rechazas el concepto de igualdad como igualdad por abajo.
Si exiges sin temor que las ayudas, las becas, las subvenciones, los privilegios deben ser solo para los que se esfuerzan.
Si te declaras ateo frente a las ideologías políticas, pero estudias con seriedad las ideas del pasado y de hoy.
Si comprendes el principio de que ausente la seguridad no existe libertad posible.
Si consideras que los okupas de viviendas son delincuentes comunes y como tales deben ser tratados.
Si llegas a la conclusión de que la solidaridad laica y la caridad cristiana nada tienen que ver con el buenismo.
Si para ti la Justicia, la Libertad y la Compasión son los valores que legitiman el Estado.
Si no compartes la admiración de las masas por quien, nacido en alta cuna, no cumplió con su deber.
Si tampoco compartes la horterada de aplaudirte a ti mismo en público.
Si mantienes que la verdad sobre cada cosa y sobre cada caso es única y todo lo demás son opiniones.
Si das la espalda al chillido histérico de las «tricoteuses» y al ignaro periodismo que las sigue por miedo o estupidez.
Si, por el contrario, atiendes la canción que viene de los linderos del bosque, la emboscadura; entonces sí, entonces serás Hombre, hijo mío, y sabrás quienes son los tuyos.»





