Y si lo que nos cuentan en televisión estos días no fuera verdad? ¿Y si la Historia fuese otra cosa?
Escuché hace un par de noches en el telediario de La 1 que Ucrania es una democracia digna de ser defendida. La Historia, sin embargo, nos cuenta algo distinto. El año 2013 se produjo en Kiev un golpe de Estado contra un gobierno legítimo y elegido por las urnas; un gobierno que pretendía mantener buenas relaciones con Rusia ya que Ucrania había sido territorio de la URSS y gran parte de su población se sentía rusa y hablaba ruso. El golpe de Estado lo iniciaron manifestaciones de estudiantes y de partidos fascistas bien organizados. El actual sistema político de Ucrania viene de ahí.
Llama la atención cómo las televisiones y periódicos que más se distinguen por sus arremetidas contra las redes sociales, a las que tachan de mentirosas y de difundir noticias falsas, aceptan unánimes y a ojos cerrados la propaganda de guerra de la OTAN. Ya ocurrió lo mismo cuando la OTAN bombardeaba Serbia (1999), único país unitario y civilizado de los Balcanes.
Toda propaganda de guerra, por definición, es maniquea. ¿Mienten, pues, nuestros medios de información? No. Sólo se dejan llevar, en su ignorancia de la Historia, por el simplificador discurso de «los buenos y los malos», ignorando asimismo que la verdad siempre reside en los matices.
Adenda: Hace un rato, extraña noticia en una gran cadena televisiva anunciando, como de paso y sin más explicaciones, la decisión de la UE de cerrar dos centros (?) informativos «pro rusos». De ser verdad la noticia sería un durísimo golpe a nuestra libertad de expresión en Europa. Recuerdo los tiempos de Franco cuando no podíamos escuchar Radio París.





