La Feria Internacional del Armamento Electrónico que iba a celebrarse en Sevilla bajo el patrocinio municipal y del Gobierno de España ha sido suspendida finalmente por nuestro Ayuntamiento de progreso. La explicación oficial que se ha dado desde la alcaldía es un maravilloso compendio de los lugares comunes que caracterizan a la corrección política, al cándido buenismo y a la cursilería propia del lenguaje oficial obligatorio. Todo un acierto.
Explica el Ayuntamiento que «el evento» ha generado «una contestación social» por parte de «los movimientos pacifistas». A saber: Adelante Sevilla, «Stop Feria de Armas» («plataforma ciudadana» que cuenta con cinco afiliados) y una docena de vecinos agrupados en 40 organizaciones progresistas.
Añaden los munícipes que Sevilla, reconocida en el mundo entero como «la ciudad de la tapa», no puede convertirse de la noche a la mañana en «cómplice de la industria de la muerte».
Se dispone también el consistorio, como colofón de la suspensión, a crear algún artefacto de censura que aplique «un código ético» sobre todos «los eventos» que se celebren en nuestra metrópoli, y así «poner en valor» (expresión progresista donde las haya) la alta moralidad de las masas movilizadas por la paz…





