No entiendo por qué no soy de izquierdas. ¿Qué he hecho para tener estas ideas tan diferentes a las de nuestro gobierno? ¿Por qué no comulgo con el bando republicano? ¿Por qué no estoy a favor del aborto? ¿Qué he hecho para pertenecer a la religión católica? ¿Por qué no admiro a Bildu? ¿Por qué no aplaudo a los independentistas?… Por qué, por qué, por qué…
A veces me siento como un bicho raro, una rara Avis en esta sociedad del siglo XXI. Por más que intento entender su ideología, no encuentro nada que justifique sus pensamientos. Y lo peor es que la hemeroteca, los sumarios, los relatos de los mayores que aún suspiran con recuerdos y vivencias de aquellos años de contienda civil, me reafirman en mis creencias. A lo mejor tener acceso mediático a documentos esclarecedores tanto gráficos como escritos y que antes de internet han estado dormidos en la estantería de una biblioteca, me convencen y me hacen ver que los raros son ellos. Igual la historia de la hermana Milagros, que me daba Lengua, en la que nos contaba como siendo niña, en su casa de un pequeño pueblo de Badajoz, un grupo de milicianos sacó a su padre y a toda la familia a la calle, y delante de ellos fue asesinado de un tiro en la cabeza por el mero hecho de ser católico, me predispone.
Y es que vivimos apesebrados a las conclusiones de un comentario, de un twit, de un tik tok, de la letra de un reguetón… Los más jóvenes se erigen en defensores de represaliados que ya no necesitan que nadie los defienda. Las letras de Lennon han hecho mucho daño desde que decidió hacerse una foto con su Yoko en la cama de un hotel de 5 estrellas protestando con una histórica huelga de hambre con olor a rosbif y tarta de arándanos de fondo, cantando e imaginando a todo el mundo viviendo la vida en paz, su paz… Ahí creo que empezó todo…(L)ucy in de (S)ky with (D)iamons…. Y es que cruelmente hay una frase que taladra mis pensamientos: no todo es lo que parece.
Este inusual panal de abejas en el que la reina se ha quitado la corbata dejando que sus zánganos (nunca mejor dicho) liben a sus anchas, no tiene arreglo…
Yo quiero ser de izquierdas. Me merezco vivir en la mentira como ellos. Quiero tener la incapacidad de pensar, de escuchar otra versión, quiero creer en lo que diga el líder… Quiero admitir que Irene Montero nos ha inventado. Quiero llorar sólo en la mitad de las cunetas, gritar que las rosas tienen la exclusividad del número 13, vivir en la creencia de que mi cuerpo es mío y de mi clínica abortiva. Quiero, quiero, quiero… pero la verdad, la razón y el honor no me dejan… ¡¡¡maldita sea!!.





