El alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, ha anunciado el inicio de las obras de reurbanización de la Plaza Nueva con el objetivo de devolver la vitalidad y el protagonismo a este lugar tan significativo para los sevillanos y visitantes. Este proyecto comienza en un momento simbólico, coincidiendo con el centenario de la inauguración de la estatua ecuestre de San Fernando, un hito que ha visto varias reformas a lo largo de su historia desde su creación en el siglo XIX.
Según Sanz, el plan de intervención integral busca abordar múltiples problemas presentes en la Plaza Nueva. Entre estos se encuentran el estado del pavimento, la diversidad desordenada del mobiliario urbano, la necesidad de renovación en las infraestructuras básicas, así como mejoras en la iluminación y el cuidado del arbolado. De esta manera, se espera no solo solucionar los problemas existentes, sino también ofrecer una imagen renovada y ordenada de este espacio público tan representativo de la ciudad.
Una de las líneas clave del proyecto es el redimensionamiento del espacio central. Las obras tienen como objetivo recuperar las dimensiones originales de la plaza, ampliando su superficie de 88 x 48 metros a 105,7 x 59,45 metros. Este ajuste es significativo, ya que permitirá que la plaza funcione como una zona de encuentro y estancia. La necesidad de este redimensionamiento se hizo evidente tras las intervenciones realizadas en 2006, cuando el espacio fue reducido para dar cabida a las obras del tranvía.
Otra de las actuaciones fundamentales se centrará en el pavimento de la plaza, que presenta superficies dañadas y materiales en mal estado. Actualmente, la plataforma central está conformada por un mosaico de materiales, incluyendo un área con enchinado alrededor de la estatua de San Fernando, y un pavimento de mármol que requiere urgentemente de una restauración. El 15% de la superficie de los chinos necesita ser reparado, y los mármoles que delimitan estos espacios están desgastados y requieren una renovación completa.
Asimismo, el pavimento de mármol que rodea estas áreas ha mostrado ser problemático, no solo por su deterioro, sino también por los accidentes relacionados con su superficie deslizante. Las operaciones de tratamiento superficial llevadas a cabo en años anteriores no han resultado efectivas, por lo que se ha decidido renovar este material, asegurando una adecuada resistencia a la resbaladicidad y facilitando la limpieza a través de un tratamiento protector.
La intervención no solo se limitará a mejorar el aspecto estético de la plaza, sino que también se busca garantizar la seguridad de los usuarios, creando un entorno más accesible y agradable para todos. La elección de materiales de alta calidad y durabilidad será fundamental para el éxito de esta reurbanización.
Una de las decisiones más significativas de este proyecto es la reducción de las dimensiones de la plaza existente, lo cual permitirá ampliar el espacio central de mármol, dividiéndolo en dos áreas bien definidas. La primera área, adosada a las fachadas, funcionará como un acerado pavimentado con materiales que armonizan con el entorno del Ayuntamiento. La segunda zona se establecerá como un carril de circulación, utilizando adoquines de granito gris, similares a los presentes en la Plaza Virgen de los Reyes. Esta estrategia no solo mejorará el tráfico peatonal y vehicular, sino que también contribuirá a una imagen más cohesionada del área.
Asimismo, se planea pavimentar la calzada de conexión entre la calle Zaragoza y la calle Méndez Núñez, utilizando adoquines de granito y bordillos de granito que mantendrán el carácter histórico del entorno. Estas intervenciones se llevarán a cabo paralelamente al trabajo que Emasesa realizará en las calles Madrid y Bilbao, enfocándose en la reurbanización y solución de problemas de saneamiento.
El proyecto también contempla mejoras en las redes de infraestructuras existentes. A pesar de la reciente renovación de las redes de saneamiento y abastecimiento, se abordarán problemas de encharcamiento en el espacio central y se actualizará la red de abastecimiento. En cuanto al alumbrado público, aunque las farolas están en buen estado, se procederá a la renovación de conductores y cuadros eléctricos, garantizando así la seguridad y funcionalidad del sistema de iluminación.
Además, se incluye la instalación de nuevo alumbrado monumental para la fachada del Ayuntamiento y la escultura ecuestre de San Fernando, actuales elementos sin suficiente iluminación que merecen ser realzados.
La vegetación de la plaza también recibirá atención. Se fortalecerán las alineaciones de arbolado, trasplantando aquellas palmeras que interrumpen la simetría y sembrando nuevos plátanos y naranjos que enriquecerán el entorno. Los parterres serán redefinidos y se eliminarán setos incompletos, contribuyendo a un diseño más ordenado.
El mobiliario urbano será otro aspecto clave de esta revitalización. Se introducirán bancos de fundición en gris forja y se reemplazarán los actuales asientos en la zona ampliada del espacio central, buscando obtener una estética más uniforme y armónica. Además, se proyectan pérgolas que evocarán los quioscos de música del pasado, así como fuentes de agua potable accesibles que mejorarán la funcionalidad del espacio.

Finalmente, se contempla el desplazamiento de la zona de carga y descarga hacia la calle Madrid, permitiendo una ordenación más eficiente del tráfico de mercancías. Este cambio no solo optimizará el uso del espacio, sino que también liberará visualmente áreas cruciales de la plaza.
La Plaza Nueva de Sevilla se encuentra en medio de un ambicioso proyecto urbanístico que busca transformar este emblemático espacio en un lugar más accesible y cómodo para todos los ciudadanos. Dentro de esta iniciativa, se destacan diversos elementos vinculados a la movilidad sostenible, que incluyen estacionamientos para Sevici, patinetes eléctricos y bicicletas eléctricas. Estos se dispondrán de manera ordenada en línea frente a los números 3, 4 y 5, en el borde sur de la Plaza, fomentando un uso más eficiente y responsable del espacio público.
La movilidad sostenible no solo se limita a la participación de medios de transporte alternativos, sino que también implica la mejora de la infraestructura existente. En este sentido, se han planteado cambios en los apeaderos del Metro-centro, con la propuesta de eliminar aquel que se encuentra más centrado en la Plaza, el cual ha mostrado escaso uso. Sin embargo, se mantendrá el desdoblamiento de las dos líneas del tranvía, garantizando que el transporte público siga siendo una opción viable para los usuarios.
Un aspecto crucial de este proyecto es el cumplimiento de la normativa de accesibilidad. Se busca eliminar barreras urbanísticas, logrando un espacio diáfano fácilmente reconocible y transitable. Esto es fundamental para asegurar que todas las personas, independientemente de sus capacidades físicas, puedan disfrutar de la Plaza Nueva sin obstáculos.
El presupuesto estimado para la intervención es de alrededor de cuatro millones de euros, lo que refleja la importancia y el compromiso de la autoridad local con la mejora del entorno urbano. Las obras se ejecutarán en varias fases diferenciadas, con una duración total aproximada de 18 meses. Esta planificación permite no solo organizar mejor los trabajos, sino también reducir las molestias que pudieran ocasionar a los ciudadanos.
La primera fase de las obras ha dado comienzo hoy lunes y se centrará en la restauración de la trama central de solería de mármol, así como de las cuadrículas de chinos que delimitan el monumento a San Fernando. Esta intervención se llevará a cabo en dos etapas, comenzando por el lado más próximo al Ayuntamiento y continuando después de Navidad en el otro lado.







