Por si no fuera poco, la alerta sobre Gripe Aviar y las consecuencias económicas y de comercio que estamos sufriendo en la actualidad, nos aparece hace escasos días la alerta de la Peste Porcina Africana… ¿alguien da más?, crucemos los dedos para que no aparezcan casos de vacas locas.
La peste porcina africana (PPA) es una enfermedad vírica que afecta a cerdos domésticos y jabalíes. Es altamente contagiosa entre estos animales y suele provocar una mortalidad elevada. Es importante acarar desde este primer momento que no representa peligro para las personas, ya que no se transmite a humanos, ni por contacto con animales ni por consumir carne de cerdo en condiciones normales de higiene.
Hace poco más de una semana, saltó a nuestros medios de comunicación que en España (cerca de Barcelona ) se han detectado casos de PPA en jabalíes encontrados muertos. El brote fue descubierto tras hallar a dos jabalíes fallecidos en un parque natural, y luego se confirmaron más casos. Es el primer brote de PPA detectado en España desde 1994.
Aunque hasta el momento, ninguna granja porcina doméstica cercana ha reportado infecciones, las autoridades han activado protocolos de vigilancia, delimitado una zona de exclusión y movilizado recursos para desinfección y control.
Una vez saltada la noticia de los jabalíes en zona de Barcelona muertos por la PPA, los efectos en el mercado porcino fueron inmediatos: en la lonja de referencia Mercolleida (en Lleida), se registró una caída de precios realmente brusca.
El precio del cerdo cebado por kilo vivo cayó 10 céntimos, lo que representa el mayor descenso registrado desde la implantación del euro.
Ese descenso representa una caída general del precio en un rango amplio, algunos artículos mencionan entre un 7 % y un 17 % menos según producto. Ese tipo de bajadas (y tan significativas) no se veía desde hace décadas: Mercolleida indicaba que lo máximo habitual había sido variaciones de unos 6 céntimos arriba o abajo; bajar 10 céntimos de golpe es inédito desde 2002.
Y ya sabemos qué suele pasar cuando el temor a un brote de PPA se extiende al mercado: desabastecimiento, miedo en exportaciones y reajustes en cotizaciones.
La peligrosidad de su expansión
La PPA se transmite principalmente a través de animales infectados (especialmente jabalíes ) o por contacto con restos contaminados (por ejemplo, comida, cenizas, productos cárnicos, residuos). Las poblaciones de jabalíes en España se han disparado en estos últimos años lo que desgraciadamente facilita la propagación.
Si la PPA llega a granjas de producción porcina, las consecuencias pueden ser graves: sacrificios masivos de animales, pérdidas económicas, restricciones comerciales (como hoy mismo hemos sabido) e interrupciones en exportaciones.
En las granjas de cerdos se recomienda extremar las medidas (evitan acceso de animales silvestres, control de residuos, limpieza, movimientos restringidos) para prevenir entrada del virus. Esto recuerda mucho o todo a las actuales medidas con la Gripe Aviar.
También se promueven políticas de regulación de comercio internacional, rastreo y control reglamentario de exportaciones/importaciones de productos porcinos.
Nuestra salud
La Peste Porcina Africana representa actualmente una amenaza real para la ganadería porcina, especialmente en Europa, debido a su capacidad de propagación entre jabalíes y cerdos, y el riesgo de introducirse en granjas comerciales. La reciente aparición de casos en España (en fauna silvestre ) ha activado alertas y medidas de control inmediato.
La PPA no afecta a los humanos. No hay evidencia de que el virus sea zoonótico. Comer carne de cerdo procedente de zonas controladas (y que haya pasado controles sanitarios) no representa un riesgo para la salud pública.
Consumir carne de cerdo sigue considerándose seguro.
Eso sí: las repercusiones son importantes en el sector agrícola, ganadero y económico.
A modo de resumen:
La clave ahora está en mantener la vigilancia, reforzar la bioseguridad en granjas, controlar poblaciones de jabalíes, y prevenir que la PPA dé un salto hacia cerdos domésticos.
En España contamos con eficaces medidas de contención, en la actualidad están puestas en marcha con la Gripe Aviar, y debemos confiar que estos focos se puedan controlar y que el cochino continúe siendo uno de nuestros alimentos más requeridos y consumidos por la población española.





