Se restaura la histórica taberna y restaurante El Rinconcillo

La famosa taberna sevillana de El Rinconcillo ha colocado estos días el clásico cartel de “cerrado por vacaciones”. Pero de puertas adentro está abierto secreta e íntimamente por restauraciones. Las lleva a cabo una italiana de prestigio y probada capacidad por todo el mundo para trabajos tan exquisitos: Alexandra del Bene, nacida en Roma, que llevó a cabo en Hollywood sus estudios de diseño gráfico y 3D. Es internacionalmente conocida como experta en restauración de casas nobiliarias de su natal Roma, pero su refinado gusto ha sido requerido nada  menos que en la mismísima Florencia, Siena, Arezzo, además de rehabilitar los monumentos hindúes del estado de Tamil Nadu  -la antigua Madrás-, habiendo atraído su arte la atención de New York, Los Ángeles, Madrid o Costa Rica. Ahora El Rinconcillo no se ha querido permitir menos que sus manos y su experiencia. La emblemática taberna de Sevilla, visitada a diario por cientos de turistas que acuden llamados por su fama, acomete unas delicadas obras de restauración que sólo se ha atrevido a encomendar a Alexandra del Bene.

Se trata de abordar cuatro siglos de historia, la que empezó en 1670, cuando el típico establecimiento se levantó en la actual calle Gerona. Más tarde, en 1897, se le anexiona el número 2 de la calle Alhóndiga, resultando la esquina que configura la imagen clásica de El Rinconcillo.

Alexandra del Bene está trabajando estos días siendo muy consciente de esa historia y cuanto la misma representa para Sevilla. Es una tarea de sutiles fidelidades al pasado y visiones acertadas del presente. Es un puente más que El Rinconcillo desea cruzar con todas las garantías de éxito, como atravesara por el momento en el que en su planta superior ubicó su restaurante, perfectamente acorde con el sello y naturaleza de la secular taberna que iba a seguir en la planta baja. Ese restaurante ya ha sido merecedor del Premio Gurme 2015 del Público y de su incorporación este año a la Guía Michelín.

Entre los valores decorativos originales devueltos a El Rinconcillo, Alexandra del Bene ha hecho renacer la decoración figurativa de la viguería y los artesonados, durante largos años ocultos por la negrura causada por el humo y la nicotina de los cigarros y puros.

 

Sevillainfo ha tenido en exclusiva este encuentro con la restauradora.




– ¿Qué representa para usted la restauración de El Rinconcillo?
– Es un gran honor y algo maravilloso restaurar el bar más antiguo de Sevilla y el segundo más antiguo de España. Es más antiguo que los Estados Unidos de America (risas). Me llamaron por mi profesionalidad, mi arte, el talento, ética y por el tipo de artista que soy. Javier y Carlos me dijeron: “no cualquiera puede restaurar el Rinconcillo”. Es un trabajo difícil. Querían lo mejor para su bar y me halaga  que hayan pensado que soy yo, confían en mí. Me siento valorada y reconocida con este trabajo. Lo he afrontado con decisión, sabiendo dónde iba y lo que hacía.
– Después de siete años en esta ciudad parece que se afianza en ella.
– Con humildad me he ido creando un sitio en Sevilla. Yo no sabía ni hablar español.  La gente me empieza a tener como referencia. Calidad, originalidad… Cuando alguien quiere un buen trabajo me llaman. Nunca miro las horas ni el esfuerzo que dedico, una vez que digo que sí mi reto es que el cliente quede satisfecho. Que quede orgulloso de contar conmigo.
– Ha pintado las persianas de los bares más famosos de Sevilla como las del mismo Rinconcillo, La flor de Toranzo, La Bodeguita Romero, Casa Vizcaíno, el Dos de Mayo, Senovilla, La Viuda… y ahora este reto.
– Para mí es algo tan especial. Es como mi inmortalidad en Sevilla. Jamás pensé que iba a quedar en la memoria sevillana. Me lo he ganado, ole por mí (risas). Una italiana restaurando El Riconcillo, estoy orgullosa de mí misma, feliz y contenta.
Restauración de El Rinconcillo.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *