Trabajadores inmigrantes

No, no les voy a escribir sobre los trabajadores migrantes, emigrantes o inmigrantes; que uno ya no sabe ni cómo referirse a quienes tienen que abandonar su país de origen para ganarse el pan en tierras extrañas aparentemente más boyantes y acogedoras. Y es que la gilipollez, cuando se trata de colocar etiquetas, no tiene fronteras. No, de lo que un servidor les va casi a deletrear es de una avenida que pertenece al Distrito Macarena de Sevilla y que lleva el rótulo de AVENIDA TRABAJADORES INMIGRANTES. Una magnífica avenida en su concepción urbanística, por cierto, pero cuyo deterioro diario es palpable cuando se pasa o se pasea por ella.

Y es que esta arteria, flanqueda por Hermandades del Trabajo, La Carrasca, El Torrejón y parte del Polígono Norte, no goza precisamente de una salud envidiable. Pues todo un cúmulo de circunstancias o actuaciones varias hace que su estropeo sea constante, hasta el punto de que son muchas las veces que da verdadero asco transitar por ella. Que a la cantidad ingente de cagadas de perro o perra, perra o perro… de perros, vaya, y que hay que sortearlas con pértiga, hay que sumar la acumulación de toda clase de porquería esparcida a lo largo de sus aceras: una muñeca sin cabeza y con un solo brazo, litronas vacías y algunas rotas en mil pedazos, un condón junto a una braga verde fosforito, colillas de cigarros, puritos y canutos, trozos de espejos de coche y de verse, una muleta oxidada, un bolso robado vaciado a medias, un artefacto de los de hablar por teléfono más propio ya del paleolítico, una chancla incolora y solitaria… Y bolsas de plástico, muchas bolsas de plástico y muchas mini selvas en los alcorques.

Una verdadera pena, por cuanto que esta vía la recorren a diario no solamente ciudadanos españoles sino de otras nacionalidades y que son testigos de la desidia con la que se trata a este tramo de ciudad. Si les escribo que posee un arbolado, que a mi juicio es excesivamente alto y quita visibilidad a la edificación y en su mayor parte se encuentra demasiado envejecido, y que podría ser sustituido por nuestros queridos naranjos conforme se fueran talando por deterioro. Si les escribo sobre un alquitranado que se hizo –me parece que fue hace dos o tres años-, en toda su largura, pero solamente en uno de los dos carriles de ambos lados, dejándose el otro tal y como antes estaba; pues a mí me parece que se realizó una actuación a medias y que nunca entenderé del todo. Y si les escribo sobre la medianera de la misma, habría que destacar que prácticamente todo su losado, desde principio a fin, se encuentra levantado y con los bordillos medio rotos.

Así que mis queridos lectores, este panorama es el que presenta a día de hoy la denominada AVENIDA TRABAJADORES INMIGRANTES. Y que conste que a mí no me gusta lo de la crítica por la crítica. Que si hay que criticar o hablar de algo en concreto en términos desfavorables, soy de la opinión de que una alternativa o solución hay que aportar al caso. Y más si te toca de manera directa, como es mi caso, puesto que para bien o para mal resido en esta zona y su problemática me afecta. Es por ello, que yo propongo al equipo municipal que tenga competencias en el asunto una reforma integral de la mencionada avenida. Merece la pena, concejales, créanme. Limitarse a parchear no conduce nada más que a más y más parcheo y en muy poco espacio de tiempo. Al menos por aquí es lo que nos está pasando, se lo aseguro primer edil. Y si no, se dé usted una vueltecita por este lugar cuando su ocupación habitual de partido se lo permita.




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2 Comments

  1. Estupendos artículos todos. Me dio mucha pena leer el avenir de la Alameda y su historia flamenca. Mucho más paté tico el estado de la Avenida de trabajadores inmigrantes. Que vergüenza de ayuntamiento!

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